La Seu Vella de Lleida en la actualidad

La Seu Vella de Lleida se ubica dentro de un recinto fortificado en una colina elevada sobre la ciudad formando una imagen verdaderamente impactante, visible desde varios kilómetros de distancia. Se denomina así para diferenciarla de la Seu Nova, construida en la parte baja del núcleo urbano en la segunda mitad del siglo XVIII después de que la antigua fuera desacralizada y convertida en cuartel militar durante la Guerra de Sucesión que dio paso al reinado de Felipe V. Como ya os he contado su tormentosa historia, a la que podéis acceder mediante este enlace, ahora os invito a un paseo reposado por este impresionante monumento en la actualidad.

La Seu Vella en la actualidad (1)

Fijándonos primero en el exterior, en la fachada este se observan los volúmenes de las capillas absidiales, conservándose sólo de época románica el ábside central y la primera capilla del Evangelio, pues las dos capillas de la Epístola ya son góticas.


Ábsides románicos

Ábsides góticos de la Epístola

En la fachada norte se distingue el volumen de la Canonjía, el de tres espacios construidos adosados a la nave del Evangelio como pequeñas capillas y la fachada del transepto del Evangelio, con un gran rosetón y la llamada Puerta del Castillo por estar frente a la Suda, pero que también se conoce como Puerta de san Berenguer porque estaba al lado de la tumba del obispo san Berenguer de Peralta († 1285), hoy desaparecida.

Fachada norte

La puerta sobresale del plano del muro y se compone de arco de medio punto enmarcado por otro apuntado y presenta la decoración escultórica concentrada en la cornisa de coronamiento, con elementos vegetales y animalísticos, y en un crismón trinitario central. Se cree que sería la primera en construirse y que fijaría las pautas arquitectónicas del resto.

Detalle de la Puerta de san Berenguer

Crismón trinitario de la Puerta de san Berenguer

En esta fachada, entre dos de las capillas laterales y abierta al segundo tramo de la nave de la Epistola, también está la llamada Puerta del Lavacrum, que quizá comunicaría con un pozo o una fuente de la antigua Canonjía y de la que no queda rastro. Es la más sencilla de toda la catedral, con un doble arco de medio punto y una cornisa sobre ménsulas en la parte superior y sin ningún tipo de decoración escultórica.

Puerta del Lavacrum, encajonada entre dos capillas laterales
de la nave del Evangelio (2)

La fachada sur es la más monumental, orientada al río Segre y, al estar libre de obstáculos para su contemplación, la más decorada, protagonizada por la fachada del transepto de la Epístola, con un gran rosetón y la Puerta de la Anunciación, la Puerta de Els Fillols, los volúmenes de las capillas funerarias adosadas a ambos lados de ésta, los cinco arcos a modo de mirador del claustro y el campanario.

Fachada sur

Fachada del transepto de la Epístola

La Puerta de la Anunciación es del siglo XIII y es la más compleja y rica a nivel iconográfico de la catedral, relacionada con el papel de la Virgen como intercesora entre Dios y los hombres. Recibe el nombre por las imágenes del arcángel san Gabriel y la Virgen María que hoy se encuentran en el Museu de Lleida y que estaban en unas hornacinas polilobuladas a ambos lados del vano que aunque se ha especulado con que procederían de la antigua mezquita, salvadas e incrustadas en la nueva construcción románica, es más probable que fueran realizadas ad hoc inspiradas en algún edificio andalusí leridano. También se la conocía como Portal del Obispo porque estaba frente al Palacio Episcopal, desaparecido en 1707, o Puerta de las Novias, pues por ella accedían las mujeres cuando se casaban en la catedral.

La Virgen y San Gabriel de la Puerta de la Anunciación,
hoy en el Museu de Lleida (2)

Presenta cuerpo rectangular que sobresale del muro, cornisa con ménsulas con cabezas humanas y vano de medio punto con seis arquivoltas decoradas con entrelazado geométrico, zig-zags y puntas de diamante sobre dos columnas y zócalo, destacando por la ausencia de tímpano y por su profusa decoración escultórica con motivos vegetales y cenefas, considerada el punto de partida de la Escuela de Lleida, con sus máximas manifestaciones en la vecina Puerta de Els Fillols y la Portada románica occidental en la panda este del claustro.

Decoración escultórica de la Puerta de la Anunciación

Tras una cuidadosa restauración ha recuperado una pequeña pero importante parte de su policromía original en las ménsulas de soporte de la cornisa y la salutación evangélica, en la que, interrumpida por un crismón trinitario, se puede leer:

AVE MARIA GRATIA PLENA D[OMI]N[U]S TE+CU[M] BENEDICTA TU IN MULIERIBUS (2)

La presencia de sendos crismones trinitarios sobre las puertas de los transeptos, las más antiguas del templo, símbolos propios, sobre todo, del noroeste peninsular, Aragón y Navarra, conquistado a los musulmanes, y del Midi francés, como territorio que colaboró en las campañas militares hispánicas, se pone en relación con un contenido ideológico, religioso y político de victoria sobre el Islam, pues aunque desde comienzos del cristianismo el crismón se consideró emblema de Cristo, en los siglos XII y XIII en la Península Ibérica ese significado se amplió incluyendo los dogmas católicos de la Trinidad y de la doble naturaleza de Cristo por ser estos los principales motivos de conflicto teológicos entre cristianos y musulmanes. La catedral de Lleida adoptaría esta tradición aragonesa por influencia de Roda. Además, en el crismón de la Puerta de la Anunciación también se localizan las letras G y L enroscadas en la parte baja de la X. Las últimas investigaciones parecen ponerlas en relación con las palabras “Gloria” y “Laus” (Alabanza) y proponen que podrían ser una alusión al himno “Gloria laus et honor” compuesto por el obispo Teodulfo de Orleans (750-820), muy difundido en el medievo porque estaba incluido en la liturgia estacional del Domingo de Ramos, que se celebraba con una procesión por las afueras de la ciudad o en un lugar elevado de las inmediaciones del templo que emulaba el Monte de los Olivos. En este sentido, se tienen referencias sobre su celebración en Vic, Gerona, Tarragona, donde hay otro crismón con las mismas enigmáticas letras, la Seo de Urgel...

Crismón trinitario en la Puerta de la Anunciación

Una lápida funeraria de Guillem de Roques con fecha de 1215 a la derecha del vano parece indicar que en esta fecha la portada ya estaría terminada.

ANNO DOMINI M CC XV K[A]L[ENDAS] MADII OBIIT G[U]ILELMUS D[E] ROCAS CUI[US] A[N]I[MA]E SIT REQ[U]IES (2)

La Puerta de Els Fillols (ahijados en catalán) que abre al segundo tramo de la nave de la Epístola, se llama así porque era por donde únicamente podían acceder los neófitos para recibir el Bautismo, ceremonia que tenía lugar en la antigua capilla de san Juan Bautista, muy cercana a la puerta, el baptisterio de la catedral, que desde fines del siglo XII gozó de privilegio exclusivo concedido por el papa Celeste III para administrar el sacramento en Lleida, manteniéndolo hasta mediados del siglo XIV. La ubicación de los baptisterios al lado de las puertas de los templos reforzaba la idea de que el sacramento era un requisito indispensable para ingresar en la comunidad de fieles y participar en los misterios de la Eucaristía.

Puerta de Els Fillols

También se la conoció con el nombre de Portal de la Seu porque se convirtió en el acceso principal tras la construcción del claustro ante la portada occidental a los pies del templo, de ahí su esmerada decoración. Otro caso significativo en este mismo sentido, con una portada sur convertida en principal porque la de los pies quedó oculta, podemos verlo en la Real Colegiata de san Isidoro de León, pues el emplazamiento del Panteón de Reyes, igual que en Lleida el claustro, invalidó la función de la portada occidental.

Protegida por un pórtico rectangular realizado con posterioridad, en 1386, con gran arco apuntado y cubierta de crucería por el maestro de obras Guillem Solivella, es un cuerpo rectangular que sobresale del muro, con arco de mediopunto con nueve arquivoltas con motivos en zig-zag, palmas y piñas, arcos entrecruzados, puntas de diamante… apoyadas sobre un friso corrido y pilares y columnas con capiteles con animales fantásticos luchando y figuras humanas entremezclados con motivos vegetales, destacando en el friso un caballero con armadura luchando contra un león, puesto en relación con el miles Christi, héroe de las cruzadas comparado con el héroe bíblico que lucha contra el mal, o simplemente una alegoría del triunfo de la Iglesia contra el Islam. Por encima corre una cornisa sobre ménsulas con flores, cabezas de animales, motivos zoomórficos y figuras humanas.

Capiteles, arquivoltas y cornisas de la Puerta de Els Fillols

Detalle de la decoración escultórica de la Puerta de Els Fillols

Caballero luchando contra un león en el friso de la Puerta de Els Fillols

En la fachada occidental destacan el esbelto campanario adosado al lado de la Epístola y la Puerta de los Apóstoles, que era la culminación de una monumental escalinata enmarcada por los edificios del barrio gótico, conectando el templo con la parte baja de la ciudad mediante un majestuoso trayecto.

Recreación del barrio gótico en 1425 del pintor Enric Garsaball a partir de los datos
facilitados por el historiador Manel Lladonosa (3)

Construida en los siglos XIV y XV, de la mano de varios escultores, se compone de doble vano con parteluz y cuatro arquivoltas apuntadas que se prolongan hasta la base. En el tímpano se representa un Juicio Final presidido por un Cristo Varón de Dolores rodeado de los instrumentos de la Pasión, las arquivoltas estaban decoradas con profetas y ángeles en pequeños pedestales, en los lados, bajo pináculos góticos y sobre peanas, todavía conservados, se ubicaban las figuras de bulto redondo de los Apóstoles, y en el parteluz estaba la Mare de Déu del Blau, trasladada al altar mayor de la Seu Nova.

Puerta de los Apóstoles

Tímpano de la Puerta de los Apóstoles

Entre los apóstoles quizá destacaba Santiago, vestido de peregrino con sombrero, concha, zurrón y bastón, pues desde fines del siglo XII Lleida jugó un papel trascendental en las vías de peregrinación a Compostela, tanto las que venían desde los Pirineos como las procedentes de la costa; todos los caminos catalanes confluían en ella, convirtiéndose en una de las etapas esenciales de la ruta tanto de encuentro e intercambio como de auxilio y acogida de peregrinos. Desafortunadamente, sólo se conserva la cabeza, expuesta en el Museu de Lleida.

Cabeza de Santiago perteneciente a una de las esculturas
de las jambas de la Puerta de los Apóstoles,
hoy en el Museu de lleida

La Virgen es una escultura de rostro sereno y dulce que sostiene al Niño con el brazo derecho y tiene una paloma en la mano izquierda y recibe su nombre porque en la frente parece tener un cardenal, “blau” en catalán, apelativo que se explica mediante una curiosa leyenda que cuenta que el maestro escultor que dirigía los trabajos tuvo que ausentarse y encargó a sus aprendices que esculpieran el rostro de la Virgen, pero que cuando volvió y vio el magnífico resultado, en vez de alegrarse sufrió un ataque de envidia porque pensó que él nunca hubiera podido hacerlo mejor y, lleno de ira, lanzó un martillo contra la escultura, pero éste rebotó milagrosamente y le mató, dejando en la frente de la Virgen solo un simple cardenal.

A fines del siglo XV Francesc Gomar construyó un pórtico anterior compuesto por tres tramos transversales cubiertos con bóvedas de crucería del que solo se conservan pequeños restos.

Esta portada da acceso al claustro que se adosó a la primitiva fachada occidental del templo, donde se conserva, abierta a la panda este, la primera portada románica de la catedral, su acceso principal cuando fue proyectada, compuesta por tres vanos de medio punto sin tímpano, uno por cada nave. El central es de mayor tamaño que los laterales, con siete arquivoltas con motivos en zig-zag, palmas y piñas, arcos entrecruzados, puntas de diamante… sobre columnas con capiteles muy trabajados con motivos vegetales y animales. Apenas se conserva nada de la arquivolta exterior y de la cornisa, que sólo mantiene las metopas, destrozada cuando el espacio claustral fue compartimentado en dos alturas para adecuarlo a las funciones militares.

Puerta central románica de la fachada occidental

Detalle de las arquivoltas de la puerta central románica de la fachada occidental

En la portada del Evangelio hay un capitel historiado que se piensa que podría haber sido reutilizado porque tiene las cuatro caras labradas aunque solo puedan verse dos con una Visitación y una Natividad, deduciéndose que en las otras dos ocultadas representan las de la Anunciación y la Epifanía. El estilo también está alejado del resto de la decoración escultórica en esta portada.

Capitel historiado de la portada del Evangelio a los pies del templo (2)

El preciosismo de la Portada occidental románica y de la Puerta de Els Fillols, ejemplos paradigmáticos de lo que se ha llamado “Escuela de Lleida”, las dos entradas más importantes de la catedral, concentrando todo el efecto estético exterior, parece querer magnificar ambos accesos con el objetivo de que el fiel los identificara con entradas al Paraíso. Esta intención es la que también explicaría la ausencia en ambas de un programa narrativo, innecesario para mostrar la imagen celestial que se pretendía.

Ya en el interior, las tres naves, más alta y ancha la central, están separadas por arcos apuntados, pilares cruciformes románicos rodeados de dieciseis columnas que soportan los arcos fajones y formeros y los nervios de unas bóvedas de crucería sencilla. El cuerpo de ventanas bajo las bóvedas de la nave central y del transepto se organiza mediante vanos de medio punto de doble baquetón sobre columnas y también recibe luz del cimborrio, de tres rosetones, uno a los pies y otros dos en cada transepto, cuyas tracerías son fruto de las restauraciones del siglo XX, y de las ventanas de medio punto en el ábside central, dos a cada lado del tramo recto y tres en el tramo circular.

Planta del complejo catedralicio (2). Las indicaciones son mías

La Seu Vella desde los pies

Sección longitudinal de la Seu Vella. Planoteca IPCE

Cuerpo de ventanas y cubierta de crucería de la nave central

La Seu Vella desde el altar mayor (4)

Las naves laterales presentan capillas funerarias que no estaban previstas en el proyecto románico inicial y que no siguen un modelo homogéneo.

Aproximándonos a la cabecera, el cimborrio sobre el crucero cumple las funciones de linterna de iluminación de esta parte de la iglesia. Es de planta octogonal con bóveda de nervios y clave anular, con tambor de doble cuerpo con galería transitable y grandes ventanas apuntadas bíforas y triforas con sencillas tracerías y apoya en los cuatro arcos torales y en las cuatro trompas en los ángulos que transforman el espacio cuadrado en octogonal. Sus semejanzas con el cimborrio de la Capilla Real del castillo de la Suda, destruida durante la Invasión Francesa, hacen pensar que uno inspiraría al otro, aunque no se sabe cuál fue el primero.

Cimborrio sobre el crucero

El ábside mayor conserva su estructura original, elevado sobre una escalinata, con un primer tramo de planta cuadrada con dos ventanas laterales, cubierto con crucería sencilla reforzada en el exterior con contrafuertes y rematado en semicírculo con tres ventanas de medio punto con doble arquivolta y cubierta de bóveda de horno.

El templo, lógicamente, tuvo que contar con un coro como lugar en el que los canónigos y dignidades eclesiásticas asistían a las oraciones y los oficios divinos. Quizá éste ocupara inicialmente el tramo cuadrado de este ábside mayor, cerrado hacia la nave con un antecoro, creando un espacio oculto a la feligresía, que en la primera mitad del siglo XIV, con los cambios de liturgia, se habría trasladado al último tramo de la nave central, motivo que justificaría la reorganización que experimentó en esas fechas.

Altar mayor desde la nave central

Cubierta del altar mayor

La reorganización de presbiterio consistió en su división en dos ámbitos mediante el retablo mayor, que separó el altar mayor del semicírculo absidial en el que se encontraba una capilla dedicada a santa Ana con el patrocinio de Arnau Vernet, dean y limosnero de la catedral, con un retablo de la santa desaparecido pero del que se conserva un fragmento en el Museu de Lleida. Además, la presencia en este espacio de armarios para las reliquias, hace pensar que también desempeñaba las funciones de sacristía, como también podía leerse en una lápida desaparecida encastrada en el muro:

IN SACRISTIA SIVE CAPELLA S[ANC]TAE ANNAE. ANNO D[OMI]NI M CC LXXX IIII DECIMO KAL[ENDAS] NOVEMBRIS CONSECRATUM FUIT HOC ALTARE A D[OMI]NO G[ERALD]O E[PISCO]PO IL[ERDE]N[SE] (2)

En cuanto al retablo mayor, estaba dedicado a la Virgen de la Asunción, advocación de la catedral. Era de alabastro de la Espluga de Francolí y fue realizado por el maestro de obras de la catedral Bartomeu Robió a comienzos de la década de 1360 y policromado por el maestro Joan García treinta años después. Pero en 1439 el Capítulo decidió encargarle a Rotllí Gualter, maestro de obras en ese momento, un nuevo bancal, realizado con alabastro aragonés. Además, se retiró la pintura de fines del siglo XIV y el pintor Bernat Martorell se encargó de aplicarle una nueva, encargándose también de decorar las puertas que lo cerraban.

Fragmentos del retablo mayor de la Seu Vella conservados en el Museu de Lleida

Tras la transformación del edificio en cuartel después de su desacralización en la Guerra de Sucesión de Felipe V, el retablo se desmontó, los relieves pasaron a manos particulares, y en la actualidad sólo se conoce el paradero de siete piezas: una escena con Pentecostés y un grupo de cuatro personajes sentados con libros en las manos de Bartomeu Robió y las escenas de la Crucifixión y el Descendimiento de Rotllí Gualter procedentes del bancal en el Museu de Lleida, la escena de la Reprobación de Adán y Eva en el Fine Art Museum de San Francisco y una figura masculina arrodillada identificada con un rey mago de la Epifanía en el Museo Goga de Castres, ambas también de Robió y una Santa Cena del bancal atribuida a Jordi Safont, que se encargó de terminar la predela a la muerte de Rotllí Gualter.

Reprobación de Adán y Eva en el Fine Art Museum de San Francisco (5)

En el testero del Evangelio se ubica la puerta de la sacristía habilitada en el primer ábside del transepto de ese lado, obra gótica de Jaume Borrell de 1490, y en el de la Epístola, aunque en origen también hubo una puerta que comunicaba con la capilla de ese lado, después se ubicó el sepulcro de Berenguer de Barutell († 1432) arcediano mayor de la catedral asesinado en extrañas circunstancias en un periodo de enfrentamientos entre la iglesia leridana y la nobleza comarcal, realizado por Rotllí Gautier en 1437 y compuesto por un arcosolio de arco conopial muy decorado que cobija un sepulcro con caja con decoración heráldica y ángeles que sostienen una cartela y yacente en la tapa y la representación de las exequias en el tímpano.

Puerta de la sacristía y pintura mural en el testero del evangelio del altar mayor

Sepultura de Berenguer de Barutell en el testero de la Epístola del presbiterio mayor

En la reorganización del ábside mayor de comienzos del siglo XIV también se incluyó la decoración de sus muros con pinturas a modo de retablo mural con diferentes registros y compartimentos con los Ciclos de la Vida de la Virgen y de Cristo y el Ciclo de la Pasión. Aunque lo conservado está deteriorado, incluso con partes mutiladas por la construcción de la puerta de la sacristía y la construcción de un armario para la reliquia del Santo Pañal, se distinguen las escenas de la Anunciación, la Visitación, la Natividad, la Epifanía, la Crucifixión, la Resurrección… Su comitente podría haber sido el obispo Arnau Sescomes, un gran devoto de la figura de Cristo, de ahí que en las enjutas y en los arcos que delimitan las escenas se reproduzca la Vera facies hasta veinticuatro veces. Es este sentido su propia capilla funeraria, adosada a la nave de la Epístola estaba bajo la advocación de Cristo.

La catedral, sede de una diócesis rica y poderosa, pronto se convirtió en lugar preferente de enterramiento para eclesiásticos, sumándose después sus linajes y otros nobles y personajes ilustres, que financiaron la construcción de capillas funerarias con las que buscaron demostrar su prestigio social. A estas grandes capillas también se unieron fundaciones más modestas e infinidad de monumentos funerarios y losas en el pavimento, documentados pero apenas conservados. Se sabe que el sepulcro del primer obispo, Guillem Pere de Ravidats († 1176), desaparecido tras la conversión en cuartel del conjunto catedralicio, ocupó una posición elevada en el transepto del Evangelio de la catedral que no llegó ni a ver empezar por orden del obispo Gombau de Camporrells († 1205), que dispuso su propio enterramiento a la izquierda de éste, dando prueba de que el uso funerario del templo comenzó desde muy temprano.

Transepto del Evangelio

El proyecto original de la iglesia constaba de ábside mayor y cuatro ábsides laterales abiertos al transepto, pero estos últimos fueron modificadas para ser convertidos en capillas privadas de enterramiento, y junto con las adosadas a las naves laterales y las practicadas en el grueso de los muros, forman un conjunto excepcional al que voy a dedicar un artículo monográfico que publicaré en breve.

Capilla de san Pedro, adquirida por la familia Montçada como capilla funeraria

Aunque la mayoría de la decoración de la catedral se fue perdiendo en el transcurrir de los siglos todavía presenta una escultura de alta calidad en cornisas, ménsulas, claves de las bóvedas, que conservan parte de su policromía, y en capiteles, que los expertos consideran obra de distintos talleres, unos más influenciados por la escultura italiana y otros que siguen modelos del sur de Francia, los de la cabecera y los del transepto del Evangelio, las primeras partes construidas, y otros que dan lugar, a medida que vamos aproximándonos a los pies del templo, a un repertorio ornamental autóctono propio de la llamada Escuela de Lleida de escultura románica. Se distinguen motivos vegetales, geométricos, zoomórficos e historiados, donde se distinguen temas bíblicos, siendo uno de los más repetidos la Anunciación y la Visitación, en relación con la advocación de la iglesia a santa María, hagiografías, combates de hombres contra fieras como alegorías de lucha entre el bien y el mal y otros temas profanos, como el de Hércules luchando contra un león, paradigma de la virtud por su perseverancia en realizar sus trabajos y utilizado como imagen del buen cristiano.

Capiteles del pilar absidial de la Epístola. En el tercero desde la izquierda se representan
una Anunciación y una Visitación

En el pilar absidial del Evangelio también hay otro capitel con los mismos temas

Posible representación de Hércules y el león (2)

Los temas de las capillas absidiales están en relación con las dedicaciones originales, antes de su conversión en capillas funerarias, así, los capiteles conservados de la Capilla de la Purificación relatan el Martirio de san Antonio porque el ábside estaba dedicado a ese santo. En la sacristía, como antigua Capilla de Santiago y san Lázaro los capiteles relaten escenas de sus respectivas hagiografías, destacando los tres que narran su muerte, decapitación, traslado de su cuerpo a Galicia y el descubrimiento del sepulcro de Santiago, santo de especial y temprana devoción en Lleida por ser la ciudad un punto clave en la peregrinación compostelana. En la Capilla de san Pedro aparece un ciclo dedicado a los apóstoles Pedro y Pablo como titulares de la misma.

La decoración pictórica empezaría a aplicarse con anterioridad a la consagración de la iglesia en 1278. En la mayoría de los casos son pinturas al fresco pero también hay algún ejemplo de temple, datadas entre los siglo XIII y XV.

Dentro de las obras de arte que atesoró la Seu, destaca una Colección de tapices que estaba formada por veinte piezas de Flandes fechadas entre 1514 y 1574, conservándose diecisiete de ellas, quince todavía propiedad del Cabildo catedralicio y custodiados en el Museu de Lleida, otra en el Museu Tèxtil i d'Indumentària de Barcelona y la última dividida en dos fragmentos en el Museu del Castell de Peralada y la Fundación Toms Pauli de Lausana, en Suiza. Destacan cuatro tapices donados por el obispo Jaime Conchillos en 1536 con temática mitológica basados en las Metamorfosis de Ovidio producidos en un mismo taller de Bruselas en 1510, seguramente según cartones de Jan van Roome, con un estilo todavía muy arraigado al gótico, y otros cinco más de la Historia de Abraham realizados en Enghien, cerca de Bruselas, en los telares de Philippe van der Cammen en la década de 1560.


Tapiz con un episodio de la Historia de Mesta de la colección de la Seu Vella,
hoy en el Museu de Lleida

El edificio de la Canonjía fue el resultado de un proceso constructivo entre la segunda mitad del siglo XII y el siglo XVI, y en 2008, después de una profunda restauración, se incorporó a la visita turística de la Seu, acogiendo también los órganos de gobierno y gestión de la catedral y de todo el conjunto monumental de la colina de la Seu Vella.

Nave de la Canonjía

Además de la nave principal conserva, abiertas a la panda norte del claustro, la puerta de la Capilla de santa María la Antigua y las dos puertas renacentistas de la Pia Almoina y de la sala capitular, exponentes del nuevo lenguaje clásico en Lleida. Además, en el Museu de Lleida se exponen las pinturas de la Pia Almoina, fechadas entre la primera mitad del siglo XIV y la primera mitad del XV, que muestran a hombres y mujeres comiendo y bebiendo en torno a una mesa. Se distinguen, además del clero del cabildo menor, enfermos, tullidos, monjas, mujeres sirvientas, otras con hijos, doncellas y peregrinos. También conservan algunas inscripciones con el nombre de los benefactores de la institución y el tipo de ayuda que daban, distinguiéndose, por ejemplo, los nombres de los obispos Pere de Rei, Pere de Torrefeta o Ramón de Montasor.

Pinturas de la Pia Almoina en el Museu de Lleida

Detalle de la pintura mural de la Pia Almoina en el Museu de Lleida

El claustro, en contra de lo habitual, está adosado a los pies del templo en vez de en uno de sus laterales porque se adaptó al espacio existente, condicionado por la antigua iglesia de santa María la Antigua y la propia Seu, y tuvo que sacrificar la fachada románica de esta última, que quedó en la panda oriental, obligando a construir otra gótica, la mencionada Fachada de los Apóstoles, al exterior de la panda oeste. Es de planta ligeramente trapezoidal con cuatro galerías de cinco tramos de dimensiones desiguales cubiertos con bóvedas de crucería y diecisiete ventanales apuntados, doce rodeando el espacio central, entre potentes contrafuertes, y cinco más abiertos, de forma excepcional, a la ciudad, conformando un privilegiado mirador, lo que unido a sus enormes dimensiones, la riqueza de sus variadas tracerías y el rico repertorio de sus capiteles, con decoración basada en motivos vegetales, animales, seres fantásticos y escenas lo convierten en uno de los más espectaculares de la arquitectura gótica.

Tracería del claustro abierta al paisaje

Galería sur del claustro con doble arquería, hacia el jardín interior y hacia la ciudad

Tracería de uno de los arcos del claustro

En la actualidad sólo se conservan dos de los capiteles historiados en su lugar de origen, uno con la Anunciación y la Visitación y otro con una escena evangélica con un apostolado, sin que se sepa claramente qué episodio concreto representa este último por su estado de degradación, ambos en el machón de la esquina sureste. Otros dos capiteles procedentes del ala oriental, con un Descendimiento de la Cruz y Cristo con María y el Evangelista, fueron retirados durante las campañas de restauración y el primero desapareció a comienzos de este siglo y el segundo se conserva en los fondos del lapidario de la Seu Vella.

Labor escultórica del claustro

La panda este cobija la ya mencionada triple portada románica de la iglesia.

En la panda norte están las portadas de los ámbitos de la Canonjía. La primera desde el ángulo noroeste es la Puerta de la Sala Capitular, obra de Lope de Arrue de 1549. La sucede la Portada de la Pia Almoina. A continuación está la Puerta vieja de santa María la Antigua y justo al lado está la Puerta nueva de santa María la Antigua, realizada entre 1559 y 1562 por Jeroni Xanxo.

Puerta de la Sala Capitular en la crujía norte del claustro

Puerta vieja de santa María la Antigua y Puerta nueva de santa María la Antigua,
ambas en al crujía norte del claustro

Entre estas puertas se ubican pequeñas capillas porque, igual que la iglesia, el claustro también adoptó funciones funerarias, quedando fijadas en 1343 una serie de restricciones: la parte izquierda de galería este, a los pies de la iglesia, quedo reservada para los canónigos de Lleida y priores de Roda que eligiesen enterrarse cerca de la iglesia, mientras que la derecha se reservó para nobles, militares y ciudadanos distinguidos cuyos cadáveres fueran conducidos a la catedral con sus armas y caballo; la crujía norte se destinó a canónigos de otras catedrales y del monasterio de Roda, doctores y licenciados en leyes, maestros en medicina y en artes y los particulares que fundaran una capilla; las crujías oeste y sur se destinaron a ciudadanos y personas honorables que constituyeran en ellos altares o capellanías y a los que en vida hubiesen usado armas y caballo pero no por comercio o negocio; finalmente, el jardín central fue destinado al resto de la población, reservando el ángulo norte para los beneficiados.

De acuerdo a estas premisas, la galería oeste, la última construida, ya se proyectó incorporando la función cementerial adoptada por el claustro al propio muro interno, diseñado en retranqueo para dar cabida a seis monumentales capillas privadas dotadas y concebidas como espacios independientes siguiendo el modelo de lucillos en batería.

Testero de la galería oeste con capillas funerarias privadas

Una curiosidad del claustro es que también se conservan varios alquerques, juegos de estrategia de la época medieval pero de origen clásico cuyo nombre proviene del andalusí “al-qariq” (lugar llano) y que aparecen documentados en el Libro del ajedrez, dados y tablas mandado escribir por Alfonso X el Sabio en el siglo XIII como compendio de los principales juegos de la época. En Lleida son todos del siglo XII y se jugaban con veinticuatro fichas, y conforman el claustro, además de como majestuoso escenario de solemnes procesiones y selecto cementerio escaparate del prestigio social de los allí enterrados, en un ámbito de bienvenida y espacio de juego y recreo, una plaza en la que conversar y entretenerse.

Alquerques en el claustro (6)

El campanario, con acceso desde la esquina suroeste del claustro, fue levantado entre la segunda mitad del siglo XIV y el primer tercio del siglo XV. Con una altura de sesenta metros, destaca de la fábrica conformando una de las imágenes más impactantes del conjunto, visible desde todo el contorno. Tiene planta octogonal con dos cuerpos, uno muy alto y de gruesos muros dividido en cuatro plantas con ventanas de tracerías caladas que van ganando protagonismo a medida que ascienden, y otro más pequeño y estrecho con grandes ventanales calados coronados con gabletes y rematado por pináculos, arbotantes y gárgolas.

El campanario desde el claustro

En el interior destaca una caja de escaleras de caracol con más de doscientos treinta escalones que dan acceso a distintas plantas con diferentes usos. Así, la más baja se convirtió en la Capilla de san Antonio Abad, fundada como panteón familiar en la segunda mitad del siglo XIV por Guillem Safont.

El resto de plantas fueron destinadas a la maquinaria del reloj y a cuerpo de campanas. En origen parece ser que éstas fueron doce, aunque hoy sólo se conservan dos: Silvestra, de 1418, que todavía anuncia las horas, y Mónica, de 1486, año en el que se mecanizaron los sones horarios, que se encarga de los cuartos. Se completan con cinco más fundidas a mediados del siglo XX y que recibieron el nombre de Bárbara, Cristo, Marieta, Mauca y Purísima.

Y aquí acaba este asombroso “paseo” por la Seu Vella en la actualidad, pero si queréis conocer su azarosa historia, podéis abrir este enlace. Además, en este otro enlace hay un artículo monográfico de las capillas funerarias.

Referencias:

(2) NIÑÁ JOVÉ, M., L'escultura del segle XIII de la Seu Vella de Lleida, Tesis doctoral presentada en la Facultad de Letras de la Universidad de Lleida, 2014.
(5) ESPAÑOL BELTRÁN, F., El escultor Bartomeu de Robio y Lleida, Lleida, 1995.

Fuentes:

ALCOY, R. y BESERAN, P., Art i devoció a l'Edat Mitjana, Barcelona, Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona, 2011.
CASAS, N., Historia y Arte en las catedrales de España, Bubok Publishing, 2016.
CARRERO SANTAMARÍA, E., “El claustro funerario en el medievo o los requisitos de una arquitectura de uso cementerial”, Liño, nº 12, 2006, Oviedo, Universidad de Oviedo, pp. 31-41.
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