La iglesia de Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga, en Palencia

La iglesia de Santa María la Blanca, destacada en el horizonte en medio de la pequeña localidad de Villalcázar de Sirga, en Tierra de Campos palentina, es uno de los templos más relevantes del Camino de Santiago a su paso por tierras castellanas, convertido en una de sus paradas de más devoción en la Edad Media por la fama de su Virgen titular y hoy visitado por miles de peregrinos y turistas.

Santa María de Villasirga desde el Camino de Santiago (1)

El origen de la población, que en el medievo se llamaba “Villasirga”, en relación a la denominación del Camino Francés hacia Compostela como “La Sirga”, se sitúa en el entorno de la conquista de la zona por las tropas cristianas, y su conversión en sede de una de las encomiendas más antiguas de la Orden del Temple en Castilla y la única al norte del Duero, y también una de las más grandes que poseía.

Al principio el camino no pasaba por este enclave sino por la cercana localidad de Arconada, donde existía un hospital fundado a mediados del siglo XI por el conde Gómez Díaz y que daba servicio a los peregrinos en su trayecto entre Frómista y Carrión de los Condes.

Fotografía aérea de la población, con la iglesia en el centro, amablemente cedida por Ricardo
Melgar para este artículo

La iglesia comenzó a levantarse a fines del siglo XII en un periodo de implantación de la nueva forma de construir que venía de Francia y que hoy conocemos como “gótico”, aunque todavía muestra, lógicamente, características románicas, en una mezcla propia de los periodos de transición. 

Hay autores que defienden que formaba parte de un alcázar, de ahí el nombre que adoptó la población, que se extendía unos trescientos metros hacia el norte y rebasaba la carretera que une Frómista con Carrión hacia el sur, cuya construcción en 1860 se hizo sobre los escombros de la misma, pero todavía no se han realizado estudios arqueológicos definitivos que constaten dicha hipótesis.

Siendo todavía iglesia templaria, adquirió gran prestigio como santuario mariano de carácter real con el que tuvieron una estrecha vinculación tanto Alfonso X el Sabio, que se inspiró en él para componer catorce de sus Cantigas a Santa María, como su hijo Sancho IV, que lo visitó en peregrinación en varias ocasiones con motivo de la Semana Santa o para hacer penitencia ante la Virgen de Villasirga, alcanzando tal preponderancia económica y religiosa que modificó la ruta compostelana para convertirse en uno de los centros marianos más importantes del Camino, llegando incluso a rivalizar con el propio Santiago, pues el favor que no había sido obtenido del santo podía conseguirse con esta Virgen a la vuelta.

Cantiga 278 (2). Como ha boa dona de França, que era cega, vo a Vila-Sirga e
teve y vigia, e foi logo guarida e cobrou seu lume. E ela yndo-se pera sa
terra, achou un cego que ya en romaria a Santiago, e ela consellou-lle
que fose per Vila-Sirga e guareceria

Con la disolución de la Orden del Temple en 1312, aunque el papa ordenó que todos sus bienes pasaran a los Hospitalarios de San Juan, cada reino tomó sus propias decisiones y en Castilla y León muchas de sus propiedades pasaron a la corona, otras a órdenes militares nacionales, sobre todo Santiago y Calatrava, otras a nobles y sólo unas pocas fueron a parar al Hospital. Así, Villasirga, se convirtió en villa de realengo y la corona de Castilla se la entregó a don Rodrigo Rodríguez de Girón, encomendándosele a la Orden de Santiago el cuidado de peregrinos y enfermos en el hospital templario de la localidad a través de los freires santiaguistas Johanni, Luce y Roderico. En 1433 Juan II la donó a su tía doña Aldonza, casada con don Garci Fernández Manrique, señor de Aguilar de Campoo, nombrados por el rey condes de Castañeda, y a su muerte, la heredó su segundo hijo, don Gabriel Manrique, conde de Osorno, que la incorporó a su mayorazgo, aunque años después, y por enlaces matrimoniales, la villa recayó en don Fernando de Sotomayor. En 1661 Felipe IV creó el título de conde de Villalcázar de Sirga, momento en el que la localidad cambió de denominación, y se lo concedió a don Juan de Echeverri y Rovere, capitán general de la Armada, que tomó posesión del municipio, pero tres años después cedió la iglesia al obispado de Palencia para que se constituyera como parroquia, categoría que todavía mantiene.

En el siglo XVIII la villa comenzó un declive que no se ha frenado hasta la reciente recuperación experimentada gracias a la promoción turística del Camino de Santiago en los últimos años. En 1919 la iglesia fue declarada Monumento Nacional y en la actualidad es Bien de Interés Cultural. Durante la República el título de Villalcázar de Sirga fue anulado y no se restableció hasta 1952 en la persona de doña María Isabel Guillamás y Caro, XI marquesa de San Felices y XII condesa de Villalcázar de Sirga. En la actualidad lo ostenta don Jaime de Churruca y Azlor de Aragón, XIV Conde de Villalcázar de Sirga, Caballero de la Orden de Santiago, de la Orden de Malta y maestrante de Zaragoza.

La iglesia destacada en el núcleo urbano (1)

Levantada con potentes sillares, y destacando los gruesos contrafuertes que soportan los empujes de las naves, en la actualidad la iglesia carece de portada en su fachada occidental, destruida tras un derrumbe de un tramo de siete metros de longitud a los pies del templo como consecuencia del terremoto con epicentro en Lisboa de 1755, tras lo que en 1888 se optó por levantar el simple muro desnudo que hoy contemplamos, en el que se aprecian los arcos formeros de las naves. Se conocía como Puerta del Ángel y varias de sus tallas fueron reubicadas en otros espacios.

Fachada occidental, fruto de una reconstrucción en 1888. Las esculturas a modo de acróteras
que aparecen en la cubierta seguramente procedían de la desaparecida Puerta del Ángel

Cabezas en una de las capillas absidiales seguramente procedentes de la
decoración escultórica de la Puerta del Ángel

En la fachada norte se aprecia la huella de unos arcos apuntados que parecen estar indicando que hubo un pórtico corrido, y por encima queda un garitón que hace pensar en la función defensiva que pudo tener la construcción. Cuenta con una puerta lateral que abre al cuarto tramo de la nave del evangelio compuesta por un sencillo arco apuntado y tiene adosada la torre, iniciada en el siglo XIV pero de la que solo se erigió un primer cuerpo que después se derrumbó.

Fachada norte, donde se conserva un garitón

Portada de la fachada norte

Torre

En cuanto a la fachada este, en ella se aprecia claramente, el testero plano que componen los tres ábsides centrales.

Alzado de la fachada este. Planoteca IPCE

Testero plano de los tres ábsides centrales

La fachada sur destaca por su monumentalidad, con un pórtico cuadrangular de igual altura que la nave central cubierto con crucerías que se cree que es lo que queda de un pórtico que ocuparía toda esta fachada meridional del templo, similar al que se conserva en la Iglesia de san Vicente de Ávila, y que cobija dos portadas en ángulo, una abierta al cuarto tramo de la nave del Evangelio y otra al crucero de ese mismo lado para dar acceso directo a la Capilla de Santiago, dos obras escultóricas del siglo XIII.

Pórtico de la fachada sur

Portadas bajo el pórtico

La portada de la iglesia está formada por cinco arquivoltas apuntadas con figuras colocadas en el sentido de las mismas, al modo gótico, de ángeles, santos, clérigos, músicos… apoyadas sobre capiteles de decoración vegetal y jambas lisas.

Portada de la iglesia

Detalle de las arquivoltas

Por encima corren dos frisos que recuerdan a los románicos de San Juan de Moarves y de Santiago en Carrión de los Condes, con una galería ciega de arcos trilobulados que cobijan figuras. En el inferior se representa una Epifanía, con la Virgen Blanca en el centro pisando un dragón como Trono de Cristo acompañada por San José, y una Anunciación. En el friso superior aparece un Pantocrátor central rodeado del Tetramorfos y flanqueado por los Apóstoles, aunque faltan dos del lateral derecho, que desaparecerían al construirse la Capilla de Santiago adosada al transepto del Evangelio en el siglo XIV.

Frisos de la portada sur

Anunciación

Detalle de la Epifanía

Pantocrátor rodeado del Tetramorfos. Las cabezas son añadido posterior, quizá
procedentes de la desaparecida Puerta del Ángel

La portada de la Capilla de Santiago sigue el mismo esquema pero es más pequeña, con tres arquivoltas, y no presenta friso superior.

Portada de la Capilla de Santiago

La iglesia tiene planta en T de tres naves de cuatro tramos, la central más ancha y alta que las laterales, separados por pilares cruciformes con columnillas en los frentes y en los codos que soportan arcos apuntados y cubierta de crucería, transepto de gran desarrollo con dos tramos longitudinales y cinco transversales y cabecera con cinco capillas absidiales, las tres centrales de testero recto y las dos laterales de planta poligonal.
Planta de la iglesia de Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga.
Planoteca IPCE. Las indicaciones son mías

Nave central desde los pies

La iglesia desde el crucero

Cubierta de crucería de la nave central

Nave del Evangelio

Nave de la Epístola

Crucero, con la Capilla de Santiago al fondo

Bóveda del crucero

Sección transversal a la altura del crucero. Planoteca IPCE

El retablo mayor cuenta con guardapolvos, dos bancos, tres cuerpos de cinco calles flanqueadas por dos entrecalles laterales y ático y es fruto de una restauración realizada en la década de 1940 en la que se desarmó la estructura y se volvió a armar sin guardar la primitiva disposición de las tablas y se construyó una nueva mazonería, siendo de nueva factura el dosel de la Virgen central, las cresterías caladas que separan los cuerpos y los escudos heráldicos del guardapolvos.

Retablo mayor

Lo insólito de los dos bancos responde a una modificación de la década de 1560, cuando se añadió el más bajo, obra renacentista con relieves de los cuatro Evangelistas y escenas de la Pasión de Cristo atribuidos a Manuel Álvarez con policromía de Francisco de Carracejas que flanquean un sagrario central.

A continuación se ubica el primitivo banco, con los profetas Isaías y Malaquías en los extremos enmarcando escenas de la Vida de la Virgen y de Cristo, con la Anunciación, la Visitación, la Natividad, la Asunción, la Circuncisión, Jesús entre los doctores y Cristo glorioso.

La calle central, ocupada por una talla gótica del siglo XIII de la Virgen de Villasirga bajo doselete, está flanqueada por tablas hispanoflamencas fechadas entre fines del siglo XV y comienzos del XVI atribuidas al maestro Alejo, un pintor local, con fuertes influencias de Berruguete, aunque otros autores identifican, por lo menos, dos manos, quizá obra de un taller.

De izquierda a derecha y de abajo arriba en el primer cuerpo aparecen San Pedro, muy deteriorado, la Crucifixión, la Resurrección, la Ascensión, Pentecostés y San Andrés. En el segundo cuerpo nos encontramos con San Juan Bautista, la Oración en el Huerto, la Flagelación, la Coronación de espinas, el Encuentro con la Verónica y San Primitivo, tabla también muy deteriorada. Y en el tercer cuerpo se suceden el Éxtasis de san Francisco, la Imposición de la casulla a san Ildefonso, la Comida en casa del fariseo, la Visita de Cristo resucitado a su madre y San BenitoEl Calvario en el ático es obra gótica de comienzos del siglo XIV.

Tablas del lado del Evangelio

Tablas del  lado de la Epístola

Las dos capillas absidiales del Evangelio son la Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles o de San Isidoro, esta última advocación ya del siglo XX, y la Capilla de la Virgen del Rosario, con un retablo renacentista de 1570 con tallas de los siglos XVI y XVIII y tablas pintadas por Francisco de Carracejas y una pila bautismal del siglo XVI.

Capilla de la Virgen del Rosario

En cuanto a las capillas de la Epístola en la cabecera, son la Capilla de Nuestra Señora de la Paz o de la Inmaculada, con un retablo del primer tercio del siglo XVII, y la antigua Capilla de San Juan, que en la segunda mitad del siglo XVI se convirtió en sacristía.

En los cuatro pilares del crucero se ubican sendas esculturas de bulto con la Anunciación y los santos Pedro y Pablo, y en el primer pilar del Evangelio se ubica el púlpito, una obra de yesería gótica del siglo XVI.

Santos Pedro y Pablo en los pilares del crucero

Anunciación en los pilares del crucero

Púlpito

El transepto de la Epístola cuenta con dos retablos. El Retablo de san Antonio presenta armadura del siglo XVII que alberga siete tablas pintadas de comienzos del siglo XVI atribuidas al Maestro de la Calzada o al Maestro de Paredes o a ambos en colaboración, discípulos de Berruguete, con los santos Pedro, Antonio y Pablo de cuerpo entero en las calles superiores y Zoilo, Brígida, Águeda y Agustín de medio cuerpo en el banco.

Retablo de san Antonio

En cuanto al Retablo del Santo Cristo, aloja un Cristo Crucificado del siglo XVI pero es obra neoclásica de la segunda mitad del XIX.

En el siglo XIV un caballero de la Orden de Santiago financió la construcción de la Capilla de Santiago ocupando un tramo del transepto de la Epístola y construyendo otro más adosado a éste, conformando un ámbito rectangular de dos tramos cubierto con bóvedas de combados cuyos nervios apoyan en esbeltas columnas con capiteles con el escudo y la cruz de la Orden y con un gran rosetón que ilumina todo el crucero.

Bóvedas de combados de la Capilla de Santiago

En la actualidad la capilla acoge tres sepulcros exentos.

Sepulcros de la Capilla de Santiago

Uno de ellos es el Sepulcro del caballero de la Orden de Santiago don Juan Pérez, identificado por una inscripción y fechado en el segundo cuarto del siglo XIV, con el difunto yacente en la tapa y caja con los relieves de una Coronación de María en la cabecera, un Calvario en los pies y decoración heráldica en los dos lados mayores.

Pero los más impresionantes, fechados en el último cuarto del siglo XIII, son los Sepulcros del infante don Felipe de Castilla de Suabia y de su segunda esposa, dos extraordinarios ejemplos de escultura gótica que bien merecen un artículo aparte al que podéis acceder abriendo este enlace.

Sepulcros del infante don Felipe de Castilla de Suabia y su segunda esposa (3)

Detalle de los yacente

En esta capilla también se encuentra la conocida como Virgen de las Cantigas o Virgen de Villasirga, una escultura gótica realizada en piedra en el siglo XIII y policromada, es una Virgen sedente con el Niño en su regazo sujetándolo con el brazo izquierdo (el derecho está mutilado) y acompañada de ángeles turiferarios y se cree que podría haber ocupado el parteluz de la desaparecida Puerta del Ángel completando la escenografía de los enterramientos del infante y su segunda esposa.

Virgen de Villasirga en la Capilla de Santiago (3)

A pesar de su nombre, no se sabe si sería a esta imagen o a la que preside el retablo mayor, con características iconográficas muy similares, a la que se le atribuyeron los milagros inmortalizados en las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, de donde toma su nombre, obra esencial de la lírica medieval hispánica del siglo XIII y de la miniatura, en la que Villasirga aparece junto a los más renombrados santuarios marianos de la época.

Además de esta talla, la capilla cuenta con otras tres esculturas de la Virgen, dos de piedra del siglo XIII y una de yeso del XV.

Y terminamos con el Retablo de Santiago, fechado hacia 1530 y realizado por Cristóbal de Herrera, que hoy se encuentra en el transepto del Evangelio pero que también perteneció a esta capilla. Presenta predela y tres cuerpos de tres calles con una talla central de Santiago Peregrino de Juan de Valmaseda y pinturas sobre la vida del santo según el Códice Calixtino, con la Predicación del Apóstol, la Decapitación y el Milagro de los bueyes.

Retablo de Santiago

No os olvidéis de que hay otro artículo dedicado a los excepcionales Sepulcros del infante don Felipe de Castilla y de su segunda esposa.

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Imágenes ajenas:


Fuentes:

ANTOLÍN FERNÁNDEZ, J. E., “Villasirga”, Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, nº 30, 1971, p. 157 y ss.
FRANCO MATA, Á., “Las cantigas de Santa María, la plástica, la iconografía y devociones en la Baja Edad Media”, Alcanate. Revista de estudios alfonsíes, nº 7, 2010-2011], pp. 103-146.
RUBIO SALÁN, A., “Breve noticia de Villalcazar de Sirga y de su templo”, Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, nº 8, 1952, pp. 27-48.

Comentarios

enrique ha dicho que…
No esperaba yo una entrada hasta este lunes y me encuentro con la sorpresa de una maravillosa entrada sobre esta maravillosa iglesia palentina, con unos sepulcros más que interesantes.
La primera fotografía es sencillamente impresionante, te pido permiso para usarla en mi facebook, anotando la procedencia, por supuesto.

Otro día leo en detalle la otra entrada del cuaderno florentino.
Mil gracias, Sira.
Anónimo ha dicho que…
Hola, Sira! Enhorabuena por el post. ¿Sabes a quién pertenece el escudo del púlpito (Vivero, Fajardo...)?
Gracias y un saludo! Raimundo
Sira Gadea ha dicho que…
Hola Raimundo. No lo sé, pero me encantaría saberlo. A ver si alguien que lea el post nos puede ayudar. Un saludo y gracias a ti por pasarte por mi blog y dejar tu comentario.
Sira Gadea ha dicho que…
Hola Enrique. Finalmente puedo contestarte, después de este lapsus en el que como habrás visto, apenas menciono los sepulcros porque he decidido dedicarles un artículo aparte, que bien se lo merecen. Como ya te comenté, la fantástica imagen con las montañas al fondo no es mía, pero en el blog está la ref., aunque no me consta que estuviera protegida, así que, como dicen por aquí y por allá, "ancha es Castilla", ponla donde quieras. Un abrazo.
x
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