Los monumentos funerarios de Santa Croce de Florencia

Una de las características más destacadas del monasterio franciscano de Santa Croce, abierto a una gran plaza a la que da nombre y símbolo del prestigio de Florencia, con su iglesia conformada como una de las máximas expresiones de la arquitectura gótica italiana (y a la que ya le he dedicado un artículo para hablar de su historia y su museo, otro en el que veremos su espectacular capilla mayor, otro especial para las capillas absidiales y un monográfico de la Cappella Pazzi), es que, aunque como otros muchos templos, desde su fundación fue acogiendo múltiples enterramientos de personajes de la sociedad florentina, hoy se considera un auténtico panteón, el lugar de descanso eterno de sus más ilustres teólogos, humanistas, escritores o políticos desde sus inicios hasta mediados del siglo XX, incluso conocido con el sobrenombre de “Tempio dell'Itale glorie”, definición dada por el poeta Ugo Foscolo, que aunque falleció en Inglaterra en 1827 está enterrado en Santa Croce, cumpliendo con el deseo expresado en su poema Dei sepolcri de reposar para siempre junto a los grandes personajes toscanos:


“più beata che in un tempio accolte/ serbi l'itale glorie”

Interior de Santa Croce

Los monumentos funerarios están repartidos por el pavimento, con más de doscientas setenta cinco lápidas, y las paredes, aunque con las restauraciones realizadas después de la gran inundación de 1966 se optó por trasladar la mayor parte de las pertenecientes a la aristocracia del siglo XIX a un pasillo bajo la crujía norte, adosada a la nave de la Epístola de la iglesia, del gran claustro trecentista.

Acumulación de lápidas en el transepto, la zona más cercana al altar

Vista cenital del crucero de la Epístola con todas las lápidas (1)

Vista cenital del crucero del Evangelio con todas las lápidas (1)

Deteniéndonos en los monumentos funerarios parietales en la iglesia, comenzando por la contrafachada, allí se encuentran, enmarcadas en arcos de medio punto, la sepultura de Gino Capponi (+ 1876), con una alegoría de la Fama de Antonio Bortone de 1884 y la sepultura del dramaturgo Giovan Battista Niccolini (+ 1861), con una alegoría de la Poesía de Pio Fedi de 1883. Además, también hay una placa con un busto en recuerdo del botánico Giovanni Targioni Tozzetti.

Planta con los monumentos funerarios más destacados (2). Las indicaciones son mías

Sepultura de Gino Capponi en la contrafachada de Santa Croce

Sepultura de Giovan Battista Niccolini en la contrafachada de Santa Croce

Nave de la Epístola, con altares y monumentos funerarios

En la nave de la Epístola, entre el primer y segundo altar, se encuentra el monumento funerario de Miguel Ángel Buonarroti quizá el más famoso de la iglesia. El artista murió en Roma el 18 de febrero de 1564 y dos días después su cadáver fue depositado en la iglesia de los Santos Apóstoles de esa ciudad, pero su sobrino Leonardo, que quería un monumento que honrara a su tío, con el apoyo del duque Cosimo I Medici, organizó su traslado a Florencia, donde primero se le rindieron grandes honores en un funeral en San Lorenzo y fue depositado bajo la lápida que hoy está ante el monumento, construido después.

Monumento funerario de Miguel Ángel

Diseñado por Vasari en 1570, presenta una base con una inscripción sobre la que se apoyan dos cuerpos de mármol y un ático.

MICHAELI ANGELO BONAROTIO
VETUSTA SIMONIORUM FAMILIA
SCULPTORI PICTORI ET ARCHITECTO
FAMA OMNIBUS NOTISSIMO
LEONARDUS PATRUO AMANTISS. ET DE SE OPTIME MERITO
TRANSLATIS ROMA EIUS OSSIIIIBUS ATQUE IN HOC TEMPLO MAIOR
SUOR SEPULCRO CONDITIS COHORTANTE SERENISS. COSMO MED. 
MAGNO ETRURIA E DUCE 
ANN. SAL. M D LXX
VIXIT ANN LXXXVIII M XI D XV

El primer cuerpo muestra un sarcófago rodeado de las alegorías de la Pintura, de  Giovanni Battista Lorenzi, de la Escultura, de Valerio Cioli, y de la Arquitectura, de Giovanni dell'Opera y en el segundo aparece un busto del artista también de Lorenzi, realizado a partir de la máscara mortuoria que había hecho su discípulo Daniele da Volterra, y que corona el sarcófago, flanqueado por los emblemas de la familia Buonarroti y de la Academia de las Artes, fundada en 1563, tres coronas enlazadas de roble, laurel y olivo, símbolos de las tres artes que rodean el sarcófago. El ático contiene una Piedad pintada obra de Giovan Battista Naldini, autor también de la pintura mural superior que asemeja un dosel retirado por unos putti.

Busto de Miguel Ángel realizado a partir de su máscara mortuoria

En esta tumba recibieron sepultura los miembros de la familia Buonarroti hasta su extinción en 1858, patrocinadores, además, del altar de Giorgio Vasari a la izquierda del monumento con el Camino del Calvario.

En el primer pilar de este lado de la Epístola está la Madonna del Latte de Antonio Rossellino de 1478, colocada sobre la tumba de Francesco Nori, que murió para salvar la vida de Lorenzo el Magnífico durante la conocida como Conspiración de los Pazzi.

Madonna del Latte de Antonio Rossellino (1)

A continuación se ubica el Cenotafio de Dante Alighieri, con una alegoría de la Poesía de Stefano Ricci llorando apoyada en el féretro. Fallecido en el exilio en 1321, aunque en el siglo XIX se intentó trasladar sus restos a Santa Croce, cuando la iglesia quiso convertirse en Panteón de hombres ilustres, Ravenna, donde reposan sus restos, no quiso cederlos, de ahí que sea una tumba vacía.

Cenotafio de Dante Alighieri

Le sigue el monumento funerario a Vittorio Alfieri (+ 1803) realizado por Antonio Canova, fechado en 1810, con una alegoría de Italia llorosa.

Monumento funerario de Vittorio Alfieri

A continuación está el monumento funerario de Maquiavelo (+ 1527), obra de Innocenzo Spinazzi en 1787, con la alegoría de la Política.

Monumento funerario de Nicolás Maquiavelo

Después del quinto altar de Vasari está el monumento funerario del historiador Luigi Lanzi (+ 1810) obra de Giuseppe Belli de 1810.

Monumento funerario de Luigi Lanzi (1)

Justo al lado está una de las obras más conocidas de la iglesia, la Anunciación Cavalcanti, lo que queda de la tumba de una importante familia florentina encargada a Donatello y realizada hacia 1435 en pietra serena con incrustaciones doradas, con una decoratividad hasta ese momento ajena al artista que se atribuye a su viaje a Roma, del que acababa de volver, y que, por otro lado, parece muy apropiada para una escena gozosa, de júbilo.

Anunciación Cavalcanti

La escena está enmarcada por un tabernáculo con base con una corona alada central, pilastras con capiteles de máscaras, entablamento de varias molduras decorativas y frontón curvo con volutas sobre el que se sitúan seis putti de terracota que conservan restos de policromía, destacando, sobre todo, por su vitalidad y realismo, las dos parejas de los lados, que parecen mostrar miedo a caer desde esa altura.

San Gabriel y la Virgen están representados en altorrelieve en el momento justo de la aparición. Ella, de pie, se muestra recatada y apartándose, con un canon alargado que también está presente en el arcángel, aunque en éste no se aprecie tanto porque está arrodillado.

Detalle de la Anunciación Cavalcanti

Traspasada la puerta que comunica la iglesia con los claustros y la Cappella Pazzi, se ubica el monumento funerario de Leonardo Bruni (+ 1444), historiador, humanista y Canciller de la República florentina del siglo XV, realizado por Bernardo Rossellino hacia 1445, uno de los más antiguos conservados en la iglesia y el primer encargo conocido del artista. Aunque Bruni estableció en su testamento que quería ser enterrado en Santa Croce en un sepulcro austero, su prestigio hizo que se le quisiera honrar con esta sepultura, que unas fuentes dicen que fue costeada por la ciudad de Arezzo, lugar de su nacimiento, y otras dicen que fue pagada por la Signoria de Florencia.

Rossellino se inspira en el sepulcro de Juan XXIII de Donatello en el baptisterio de Florencia introduciendo cambios que terminan convirtiéndose en pautas para otros monumentos funerarios florentinos, no muy abundantes en esta época por su alto costo.

Se compone de pilastras de capiteles clásicos que soportan un entablamento sobre el que se sitúa un arco de medio punto con un tondo sostenido por ángeles con una Virgen con Niño en el tímpano. Sobre el arco, dos ángeles sostienen una guirnalda circular con un león rampante. En el sarcófago hay una inscripción en latín con un elogio al fallecido escrito por Carlo Marsuppini, su sucesor en la Cancillería:

POSTQUAM LEONARDUS E VITA MIGRAVIT
HISTORIA LUGET, ELOQUENTIA MUTA EST
FERTURQUE MUSAS TUM GRAECAS TUM
LATINAS LACRIMAS TENERE NON POTUISSE

Después de que Leonardo Bruni marchó de esta vida, la Historia se lamenta y la Elocuencia queda muda, y se dice que las musas, tanto griegas como latinas no pudieron contener las lágrimas

Sobre el sepulcro aparece un catafalco soportado por dos águilas con el yacente coronado de laurel, vestido con túnica a la antigua y portando un libro en las manos.

Tumba de Leonardo Bruni

La siguiente es la tumba de Gioachino Rossini (+ 1868) de Giuseppe Cassolini de 1900 y tras el primer altar de esta nave de la Epístola está la tumba de Ugo Foscolo (+ 1827) de Antonio Berti realizada en 1939.

Tumba de Gioachino Rossini

Moumento funerario de Ugo Foscolo (3)

Nave del Evangelio con altares y monumentos funerarios

La primera tumba de la nave del Evangelio es el monumento funerario de Galileo Galilei (+ 1642), en pendant con el de Miguel Ángel en la nave de la Epístola, sus formas son similares, aunque éste fue realizado más de siglo y medio después, decorado con un busto de Giovan Battista Foggini, la alegoría de la Astronomía de Vicenzo Foggini y la alegoría de la Geometría de Jerome Ticciati. En el muro se conservan restos de los frescos de Mariotti di Nardo que decoraban la nave en el siglo XIV.


Monumento funerario de Galileo Galilei

A continuación están la tumba de Giovanni Lami (+ 1770), primera obra de Inocenci Spinazzi, y la tumba de Eugenio Barsanti (+ 1864), con un busto de bronce de Leone Tommasi.

Tumba de Giovanni Lami

Después está el monumento a Vittorio Fossombroni (+ 1844), realizado por Lorenzo Bartolini hacia 1844 y sobre el que sobresale un fresco de la Asunción atribuido a Agnolo Gaddi recuperado de la decoración mural primitiva.

Monumento a Vittorio Fossombroni

Le sigue el monumento funerario a Angelo Tavanti, un famoso jurista del siglo XVIII que fue secretario de Finanzas de Leopoldo I en tiempos del Gran Ducado, y justo al lado se expone la famosa Pietà de Agnolo Broncino.

Monumento funerario de Angelo Tavanti y Pietà de Agnolo Broncino

Entre el cuarto y el quinto altar de esta nave del Evangelio está la lápida de Lorenzo Ghiberti y de su hijo Vittorio.

Lápida de Lorenzo Ghiberti y su hijo Vittorio (1)

A continuación, y después de atravesar la entrada lateral de la basílica, se encuentra el monumento funerario de Carlo Marsuppini (+ 1453), filósofo, escritor y humanista, sucesor de Leonardo Bruni en la Cancelleria de la República Florentina. Fue realizado por Desiderio da Settignano con formas similares al que Bernardo Rossellino utiliza para el propio Bruni, justo enfrente, en la nave de la Epístola, muy pocos años antes. Es del tipo arcosolio, con zócalo de base decorado con guirlandas, pilastras estriadas ante las que se ubican querubines con los escudos heráldicos, capiteles corintios, entablamento y arco de medio punto y aloja el sepulcro, sobre el que se ubica un catafalco con el difunto yacente, coronado de laurel y ligeramente girado hacia el espectador. En el tímpano aparece un tondo con la Virgen y el Niño entre dos ángeles de medio cuerpo y el arco de medio punto está coronado por candelero del que surge una guirnalda sustentada por dos jóvenes y que enmarca todo el conjunto.

Monumento funerario de Carlo Marsuppini

Al lado se ubica una placa honorífica al cartógrafo Paolo del Pozzo Toscanelli y a los descubridores Cristóbal Colón y Amerigo Vespucci.

Placa de Paolo del Pozzo Toscanelli, Cristóbal Colón y Amerigo Vespucci

Un poco después, ante el último pilar del Evangelio, el más cercano a la capilla mayor, patrocinio de la familia Alberti en el siglo XIV, está, precisamente, el monumento a Leon Battista Alberti (+ 1472), humanista, arquitecto y teórico esencial para el Renacimiento y uno de sus más ilustres descendientes, obra de Lorenzo Bartolini del siglo XIX, y en el crucero del Evangelio se sitúa el cenotafio del compositor Luigi Cherubini (+ 1842), realizado por Odoardo Fantacchiotti.

Cenotafio de Leon Battista Alberti (1)

Cenotafio de Luigi Cherubini (1)
Y para terminar, también fue cementerio el llamado claustro trecentista, adosado al lado de la Epístola de la iglesia, que tras los enormes destrozos de la inundación de 1966 tuvo que ser sometido a una profunda reconstrucción y muchas de sus tumbas, lo mismo que otras de la aristocracia del siglo XIX retiradas de la iglesia, se colocaron en una larga y estrecha galería bajo su crujía norte.

Corredor bajo la crujía norte del claustro trecentista con monumentos funerarios del siglo XIX

Tumba del escultor Stefano Ricci en el corredor

Sí se conservan in situ algunos cenotafios, como el Monumento de Giuseppe La Farina, famoso político y escritor italiano, ubicado en el ángulo suroeste del claustro trecentista.

Monumento funerario de Giuseppe La Farina

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El monasterio franciscano de Santa Croce
La Cappella Pazzi en Santa Croce (próximamente)
La capilla mayor de la iglesia de Santa Croce  (próximamente)
Las capillas del crucero en Santa Croce (próximamente)
El Calvario de Fra Angelico en la sala capitular del Convento de San Marcos

Imágenes ajenas:


Fuentes:

Comentarios

enrique ha dicho que…
Interesantísimo. Gracias. Tanto para los aficionados al arte en general como a los del arte funerario en particular.
En este país nuestro, las tumbas de nuestros grandes como Cervantes o Velázquez andan perdidas. Encima se organiza una búsqueda de los restos de Cervantes para al final determinar (como ya se sabia) que deben de andar por la cripta del Convento de las Trinitarias.

En Madrid tenemos (salvadas sean las distancias) la cripta de La Almudena, pero claro está que no se puede comparar.
Además la cripta me da sensación de agobio con esas columnas tan anchas y bajas. Y los monumentos funerarios son en su mayoría tirando a feos.
Sira Gadea ha dicho que…
Gracias a ti, Enrique. En Italia son verdaderamente admirables en esto de agasajar a sus grandes personajes con monumentos funerarios. En Venecia hay unas cuantas iglesias que echan para atrás. Sobre todo yo destacaría la Basílica de San Giovanni y San Paolo (San Zanipolo para los amigos) y la de Santa Maria Gloriosa dei Frari. Esplendorosas.
Explendido el contenido sobre todo en fotos. El arte que existe en las iglesias y también la de los cementerios, es sin sombra a duda admirable.

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