La catedral de Segovia

Aunque la tradición habla de san Geroteo, discípulo de san Pablo, como primer obispo de Segovia, lo cierto es que los primeros datos fiables son ya de época visigoda, cuando en el año 527 el arzobispo Montano de Toledo nombra obispo en Segovia a partir de su segregación de la sede de Palencia. El templo catedralicio en este primer periodo se piensa que estaría a orillas del Eresma, en lo que hoy se conoce como alameda del Parral.

La catedral de Segovia tomada desde el sureste a las afueras de la ciudad

Durante el dominio de Al-Andalus se cree que el obispado quedaría vacante hasta que a fines del siglo XI, cuando tras la conquista de la ciudad por Alfonso VI de Castilla, que la entrega al conde don Raimundo de Borgoña para que organice la repoblación, Segovia obtiene estatus jurídico, primero conformada como ampliación de la diócesis toledana a cargo de un arcediano y poco después logrando diócesis independiente mediante el nombramiento del obispo don Pedro Agen, confirmado por bula del papa Calixto II en 1123.

La erección de su correspondiente catedral, construida según directrices cluniacenses y bajo la advocación de Santa María, data de esta época, después de que el Concejo donara al Cabildo la ladera de la colina que se extendía desde la iglesia de san Andrés hasta el Alcázar, conformando el llamado barrio de “la Claustra o Canonjía”, aislado del resto de la ciudad mediante tres puertas que se cerraban al anochecer y de las que todavía se conserva una. De esta época data también la construcción de muchos de los templos románicos de la ciudad, como San Martín, San Miguel, San Andrés, San Esteban o San Quirce.

Detalle de la Vista de Segovia desde el lado oeste de Anton van den Wyngaerde de 1562 en el que
todavía se ven los restos de la antigua catedral románica (1)

Puerta de la Claustra, la única conservada de las que cerraban el barrio de las Canonjías

En el siglo XV, una época de gran esplendor de la ciudad, elegida como asiento de la Corte castellana durante largas temporadas, Enrique IV ya propuso la erección de una nueva catedral en un emplazamiento alejado del Alcázar por considerar que era un peligro que las sedes de los poderes civil y religioso estuvieran tan cercanos, pero el Concejo de la ciudad no estuvo de acuerdo, teniéndose que conformar con embellecerla para adecuarla a los nuevos gustos y logrando, gracias al empeño del obispo don Juan Arias Dávila, la erección de un nuevo claustro gótico cuyas trazas fueron encargadas a Juan Guas, prolífico arquitecto al que después se le encargaron el nuevo palacio episcopal, la cabecera de la iglesia del monasterio jerónimo del Parral, la reedificación del convento de Santa Cruz la Real o intervenciones en la Cartuja de El Paular.

Y allí estuvo hasta que en 1521, tras la Guerra de las Comunidades, cuando los comuneros se atrincheraron en la catedral para luchar contra las tropas imperiales de Carlos V, que se hallaban en el Alcázar, quedó arruinada.

Terminada la contienda, el emperador ordenó la erección de un nuevo templo retomando la idea de Enrique IV de alejar la catedral del Alcázar y eligiendo idéntico emplazamiento que su antepasado, la zona más alta, en el centro de la población, el entorno de plaza de San Miguel y el arruinado convento de Santa Clara, cuya comunidad de monjas había sido trasladada, por orden de Isabel la Católica, a San Antonio el Real, cenobio extramuros de la ciudad.

La catedral nueva vista desde el emplazamiento aproximado que tuvo la románica

Las obras para la nueva catedral, puesta bajo la advocación de la Asunción y de san Frutos, siguieron trazas dadas por Juan Gil de Hontañón, nombrado maestro y en ese momento también dirigiendo las obras de la catedral de Salamanca, y comenzaron en 1525 por los pies, pudiéndose distinguir tres etapas fundamentales.
 
La primera llega hasta 1557, cuando se cubren las naves y capillas hasta el crucero, con Rodrigo Gil de Hontañón sucediendo a su padre a la muerte de éste en 1526, aunque con intervalos de ausencias, el aparejador García de Cubillas a pie de obra y la supervisión del canónigo Juan Rodríguez de Noreña en su condición de fabriquero del Cabildo, con una intervención esencial para el progreso de la misma y sucesivas consultas a los arquitectos más afamados de la época, como Juan de Ávila, Alonso de Covarrubias, Felipe Vigany, Enrique Egas o Francisco de Colonia, que nos dejan ver su progreso y la fidelidad a las trazas originales con la que se actuó.

Entre 1558 y 1606 se realizó la cabecera, con Rodrigo Gil de Hontañón y Rodrigo del Solar, sucesivamente, al frente de la obra. En 1562 Rodrigo también proyectó el sagrario o sacristía, que discurre a partir del último tramo de la nave de la Epístola salvando el fuerte desnivel que existía por este lado del templo, en paralelo a la panda oriental del claustro y separada de ésta por una lonja escalonada que conduce a la portada de San Geroteo, abierta al crucero de la Epístola.

Finalmente, entre 1607 y 1699, a manos de Pedro de Brizuela y Francisco de Viadero, se cerró la cúpula del crucero y se remataron las obras hasta su completa finalización.

Cabecera de la catedral, que cierra el lado sur de la Plaza Mayor

La imagen de la catedral de Segovia, presidiendo la ciudad, en la zona más alta, es la de una potente mole que domina todo el caserío, destacando por un escalonamiento provocado por la diferencia de altura entre las capillas, las naves laterales y la nave central, con todo el conjunto coronado por una cúpula de líneas clásicas diseñada por Pedro de Brizuela y culminada en 1630, y por la imponente torre campanario, que se ve a kilómetros de distancia de la ciudad.

La catedral desde las afueras de la ciudad, destacando su imponente cabecera y su torre

Además, dada su concepción renacentista, se encuentra exenta desde su origen, evitándose edificios adosados a la misma porque se pensaba que afearían su imagen, algo que la diferencia del resto de catedrales góticas, que si hoy lucen desprovistas de añadidos es porque el urbanismo del siglo XIX despejó sus entornos mediante intervenciones hoy muy cuestionadas por los historiadores porque tergiversaron la concepción gótica con la que contaban.

El único añadido con el que contó, adosado a la zona absidial y de cara a la Plaza Mayor, fue La Haceduría, una galería construida a comienzos del siglo XVII siguiendo trazas de Pedro de Brizuela para presenciar los lances de toros que se levantó por empeño de los canónigos y a pesar de la oposición de algunos obispos y del Ayuntamiento, reacios durante años a su construcción alegando que restaría belleza a la catedral, y que a comienzos del siglo XIX fue demolida, recuperándose el concepto primitivo de templo exento.

En la fachada occidental, la principal, se abren las tres tradicionales portadas a cada una de las naves, todas de arco trebolado y la central, la Puerta del Perdón, con parteluz. Adosada al lado de la Epístola se levanta una impresionante torre de planta cuadrada con arquerías ciegas en los cuerpos superiores y contrafuertes que culminan en pináculos. El chapitel de piedra, diseñado por Pedro de Brizuela, data de la década de 1610, erigido tras un incendio provocado por un rayo que había destruido la flecha gótica de madera y plomo cuya estructura piramidal era la de mayor altura de la península.

Alzado de la fachada occidental (2)

Fachada occidental (3)

El gran espacio que se desarrolla ante esta fachada, primera actuación de la ciudad a gran escala en cuanto a la ordenación de la red viaria y apertura de espacios públicos, fue acondicionado en el barroco, delimitado mediante un muro con leones tenantes de las armas de la ciudad, del Cabildo y del rey y con pirámides. Se conoce como “El Enlosado” porque a fines del siglo XVIII fue pavimentado con las laudes de granito de los canónigos que habían sido sepultados en las naves, retiradas cuando se decidió pavimentar de nuevo el templo.

La fachada norte, paralela a la antigua calle de la Almuzara, la más comercial del recinto amurallado durante el Antiguo Régimen, y que desembocaba en el Alcázar, cuenta con la Puerta de san Frutos, abierta al brazo del crucero del Evangelio, una composición clasicista realizada según trazas de Brizuela a comienzos del siglo XVII, con cuerpo tetrástilo de orden toscano, con dos nichos para las estatuas de los santos Valentín y Engracia que nunca llegaron a colocarse y sobre el que se ubica un segundo cuerpo corintio con frontón que cobija la imagen del santo titular que da nombre a la puerta, obra de Felipe de Aragón en 1611. Cuenta con atrio pavimentado y cercado por pedestales de granito también diseñado por Brizuela.

Alzado de la fachada norte (2)

Puerta de san Frutos

En el crucero de la Epístola se ubica la Puerta de san Geroteo, dedicada al mítico primer obispo de Segovia, que no se terminó hasta entrado el siglo XVII.

Puerta de san Geroteo (4)

La catedral de Segovia muestra concepción espacial renacentista pero decoración gótica, conformándose como una de las catedrales góticas más tardías de Europa, con planta de cruz latina de tres naves de seis tramos separadas por pilares palmeriformes que soportan bóvedas de crucería de combados, capillas laterales entre los contrafuertes, crucero que no sobresale en planta con cúpula central entre los tramos quinto y sexto y ábside poligonal con girola a la que se abren siete capillas radiales.

Sección a la altura del crucero, con la capilla del Sacramento a la derecha. Planoteca IPCE

Sección longitudinal. Planoteca IPCE

Detalle de las cubiertas y la cúpula del crucero de la catedral de Segovia (5)

Nave central desde los pies del templo

Nave del Evangelio desde los pies

Planta de la catedral, la mitad con la señalización del pavimento y la otra mitad con la de las cubiertas, y del claustro. Planoteca IPCE. Las indicaciones son mías

Las capillas de la girola fueron terminadas en el siglo XVII y decoradas a comienzos del XVIII. Comenzando por el lado del Evangelio, la primera es la capilla de san José. A continuación está la capilla de Nª Sª del Rosario, con pinturas murales de Ramón Bayeu. Después está la capilla de san Antonio de Padua, con un altar barroco. La central es la capilla de san Frutos, con tres retablos barrocos dedicados al santo titular y a sus hermanos, los también santos Engracia y Valentín.

De izquierda a derecha, capilla de san Antón, en el último tramo, ya traspasando el crucero del Evangelio, 
y a continuación, las capillas radiales de san José y de Nª Sª del Rosario

Bóveda de la capilla de san José

Detalle de la decoración mural de la capilla de Nª Sª del Rosario

A continuación se encuentran la capilla de san Geroteo, con un retablo y una escultura policromada del santo titular de finales del siglo XVI, obra de Pedro de Bolduque, la capilla de san Ildefonso y la capilla de san Pedro.

Escena de la Imposición de la casulla a san Ildefonso en el retablo de la capilla del santo en la girola

El ábside es de planta cuadrada con remate semicircular y cuenta con un retablo mayor neoclásico en mármoles de distintos colores y bronces dedicado a la Virgen de la Paz y realizado según trazas de Francisco Sabatini. Fue mandado construir por Carlos III en la segunda mitad del siglo XVIII y cobija una escultura sedente de Virgen del siglo XII, donación de Enrique IV a la antigua catedral, que se recubrió de plata en 1775, flanqueada por los santos segovianos Frutos, Geroteo, esculturas en mármol realizadas por Adeba Pacheco, con las esculturas sedentes también en mármol, de los santos Valentín y Engracia, hermanos de Frutos, en la cornisa, que cuenta con una cruz central.

La reja del altar mayor es obra barroca de Antonio de Elorza

Retablo mayor (6)

El púlpito, adosado al pilar del Evangelio en la vía sacra, es de mármol, con relieves de la Inmaculada Concepción y los Evangelistas y con la heráldica de los duques de Alburquerque en el pedestal, pues la pieza perteneció al desaparecido convento de san Francisco de Cuéllar, sede del ducado.

Púlpito

El coro ocupa los tramos tercero y cuarto de la nave central, frente al altar mayor, cerrado con otra reja de Elorza y con la sillería gótica de la antigua catedral, mandada construir por el obispo don Juan Arias Dávila, de estilo gótico flamígero de fines del siglo XV. Cuenta con asientos reservados a los reyes, los más cercanos a la reja, rematados por dos pequeñas cúpulas góticas, y sobre la silla episcopal luce el escudo del promotor. Los dos órganos son barrocos del siglo XVIII.

El coro desde la vía sacra

Coro

Órganos barrocos del coro (7)

Los laterales del coro están estucados y cuentan con los cuatro Evangelistas, dos a dos, Marcos y Juan y Lucas y Mateo, y en el trascoro se ubica un retablo diseñado por Hubert Dumandre que estuvo en la capilla del abandonado palacio de Riofrío, trasladado a la catedral por orden de Carlos III, de ahí la presencia de las esculturas de los santos Felipe e Isabel, en honor a sus padres. También aloja las reliquias de san Frutos, santa Engracia y san Valentín, mártires segovianos.

Trascoro y lateral de la Epístola del coro

Detalle del trascoro

De las capillas laterales, empezando por los pies del Evangelio, junto a la Puerta del Perdón, la primera es la capilla de la Concepción, construida en 1521 por los canteros Juan de Maza, Diego Cubillos y Ribero y una de las más interesantes iconográficamente, de ahí que piense dedicarle una entrada aparte.

Capilla de la Concepción

La siguiente es la capilla de san Gregorio, con un retablo barroco de Juan de Ferraras con un lienzo con la Misa de san Gregorio. A continuación se encuentra la capilla de los santos Cosme y Damián, con retablo de Domingo Fernández de 1629 con esculturas de los santos titulares, apóstoles, escenas de su martirio, una Virgen de la Concepción atribuida a Gregorio Fernández y un Descendimiento. Le sigue la capilla de san Andrés, fundada por don Andrés de Madrigal, tesorero y canónigo de la catedral. El retablo siguió trazas de Pedro de Brizuela de 1621 y también cuenta con un tríptico flamenco del siglo XVI del Descendimiento, obra de Ambrosius Benson.

Tríptico del siglo XVI del Descendimiento de Ambrosius Benson en la capilla de san Andrés

La capilla de la Piedad o del Santo Entierro está justo antes del crucero del Evangelio. Fue fundada por don Juan Rodríguez de Noreña, canónigo fabriquero de la catedral, que encargó el retablo a Juan de Juni, una obra similar al Entierro de Cristo que el escultor realizó a mediados del siglo XVI en Valladolid y que hoy se conserva en el Museo Nacional de Escultura. La reja perteneció a la capilla mayor de la primitiva catedral, realizada por Francisco de Salamanca en 1515.

Detalle del retablo de Juan de Juni en la capilla de la Piedad o del Santo Entierro

Ya en el último tramo, traspasando el crucero del Evangelio, está la capilla de San Antón, concedida a don Antonio Idiáquez Manrique, obispo de Segovia, como panteón familiar. Cuenta con un retablo barroco atribuido a José Vallejo Vivanco dedicado al santo titular, con una imagen del mismo de Pedro Valle, que también inició el sepulcro del prelado, dejándolo inacabado a la muerte de éste, con orante acompañado de un paje terminado por José Galván.

En cuanto a las capillas del lado de la Epístola, de nuevo empezando por los pies, la primera es la capilla de san Blas, que también da acceso a la torre. Tiene un retablo barroco con una imagen del santo titular y se cierra con una reja plateresca.

Capillas de san Blas y del Sepulcro de Cristo desde los pies de la nave central

A continuación está la capilla del Sepulcro de Cristo, donde habitualmente se expone un famoso Cristo yacente de Gregorio Fernández que procesiona el Viernes Santo y que en mi visita en septiembre de 2013 no estaba. El retablo cuenta con dos pinturas de Cristo Crucificado y el Descendimiento de Francisco Camilo.

Retablo de la capilla del Sepulcro de Cristo

La siguiente es la capilla de santa Bárbara, con un retablo neoclásico y una pila bautismal de fines del siglo XV atribuida al taller de Juan Guas, decorada con las armas de Enrique IV y procedente de la antigua catedral románica.

Pila bautismal en la capilla de santa Bárbara (8)

La capilla de Santiago fue la primera entregada a un civil, don Francisco Gutiérrez de Cuellar, contador mayor de Felipe II y comendador de la Orden de Santiago, en 1577. La reja es de 1594 de Juan de Salamanca. Tiene un retablo barroco dedicado al santo titular obra de Pedro de Bolduque de 1595, con estructura clásica y decoración influida por Gaspar Becerra. Cuenta con cripta, la única pieza excavada en el subsuelo de la catedral.

Retablo de la capilla de Santiago

La capilla del Consuelo es la última antes del crucero de la Epístola, con un Cristo crucificado y dos sepulcros con yacentes de los obispos de Segovia don Raimundo de Losana y don Diego de Covarrubias. También es el acceso al claustro, con una portada de la que hablaré más adelante.

Después del crucero, en el último tramo, no hay una capilla en sí sino el acceso a lo que hoy se conoce como capilla del Sagrario, que era la antigua sacristía, desarrollada en paralelo a la panda oriental del claustro y separada de ésta por la lonja escalonada que conduce a la portada de san Geroteo, abierta al crucero de la Epístola.
Sección de capilla del Sagrario, con la capilla de los Ayala a la derecha. Planoteca IPCE

Comenzó a levantarse en la segunda mitad del siglo XVI según trazas de Rodrigo Gil de Hontañón y para su erección hubo que salvar el fuerte desnivel que existía por este lado del templo.

Antigua sacristía, hoy capilla del Cristo de la Agonía, con la capilla de los Ayala al fondo

Aunque Hontañón también ideó un remate mediante un trasagrario de planta cuadrada y cubierta copulada, el desnivel del terreno y lo elevado del presupuesto dejaron la obra inacabada hasta que a fines del siglo XVII don Antonio de Ayala y Berganza, arcediano de Segovia, canónigo de la catedral y miembro de la Inquisición, solicitó su concesión, dado que ya estaba en desuso, para convertirla en oratorio, relicario, sagrario y panteón, y como el Cabildo sólo le concedió el espacio inacabado del fondo como panteón familiar, acometió la culminación del ámbito mediante una capilla cerrada que no fue terminada hasta después de su muerte.

Así, en la actualidad, pueden distinguirse dos espacios. El conocido como capilla del Santísimo Cristo de la Agonía es un ámbito rectangular con bóvedas de crucería y un Crucificado del siglo XVII de Manuel Pereira en un retablo cerámico de Daniel Zuloaga.

Una de las dos bóvedas de crucería de la antigua sacristía, hoy capilla del Cristo de la Agonía

En cuanto a la capilla de los Ayala, es un espacio cuadrado cubierto con cúpula con linterna sobre pechinas y tambor diseñada por José de Churriguera, dividida en ocho paños decorados con motivos geométricos, vegetales y angelotes y cabezas de ángeles y trasdosada con tejado de pizarra al exterior.

Exterior de la capilla de los Ayala desde la calle de san Geroteo

Sección de la capilla de los Ayala, con los arcosolios de enterramiento, el óculo, 
la cúpula y el cupulín de remate. Planoteca IPCE

Detalle de la cúpula de la capilla de los Ayala

Retablo-relicario de José de Churriguera en la capilla de los Ayala

En los muros laterales se ubican cuatro arcosolios, obra de Andrés de Monasterio, y cuenta con un impresionante retablo relicario barroco acoplado perfectamente al marco, también proyectado por Churriguera, organizado mediante columnas salomónicas recubiertas de pámpanos, alusión a la Eucaristía, y está presidido por un tabernáculo y la imagen de San Fernando. La decoración de rocalla en las puertas que cierran las hornacinas fue añadida en 1762. Rodríguez G. de Ceballos también señala que fue en esta obra donde Churriguera utilizó por primera vez el estípite como soporte, después también usado en el retablo mayor de la iglesia del convento de san Esteban de Salamanca.

El templo cuenta con grandes ventanas y vidrieras de gran calidad, un conjunto de sesenta y cinco piezas pertenecientes a tres épocas distintas. La primera es del siglo XVI y conforma un importante conjunto manierista del taller de los Pierres, Nicolás de Vergara, Nicolás de Holanda y Gualter de Ronch. La segunda es del siglo XVII de la mano de Francisco Herranz, treinta y tres piezas con una iconografía sacada del manuscrito Orden de las Ystorias que se han de poner en las vidrieras de la Yglesia Mayor de Segovia conservado en el Archivo Catedralicio de Segovia. La tercera es de 1916, siete vitrales para la capilla mayor realizados por la Casa Maumejean de Madrid. Además, desde 2010, todas se encuentran en un intenso proceso de restauración a cargo del vidriero Carlos Muñoz de Pablos.

Vidriera en la catedral de Segovia

Una de las vidrieras restaurada expuesta en una capilla lateral del Evangelio que ha sido habilitada 
como exposición temporal en la que se explican las labores de restauración 
que se están llevando a cabo

Planta de la catedral con la cronología de las vidrieras. Fotografía de la señalética de la exposición

Adosado a los cinco primeros tramos de la nave de la Epístola, el claustro tiene planta cuadrada con cinco tramos de bóveda de crucería simple salvo en los ángulos y en la panda sur, con bóvedas más complejas.

Panda norte del claustro de la catedral de Segovia

A diferencia del resto de catedrales, es la parte más antigua del conjunto, fechado en 1474, el que Juan Guas edificó en la antigua catedral románica y que en 1524, antes incluso de iniciarse las obras de la catedral nueva, empezó a ser trasladado al nuevo emplazamiento, piedra a piedra, por el cantero Juan Campero, quedando terminado en 1529.

Como ya he dicho, se accede a él a través de la capilla del Cristo del Consuelo, la quinta de este lado, con portada policromada construida en 1483 según trazas de Juan Guas y obra escultórica de Sebastián de Almonacid, también trasladada desde las ruinas de la antigua catedral. Cuenta con un tímpano con una Piedad y está coronada con el escudo de los Reyes Católicos. Por el lado del claustro la portada es muy similar pero no está policromada, con escenas de la Vida de Jesús.

Acceso al claustro desde la capilla del Cristo del Consuelo

Las ventanas al jardín se organizan mediante vanos apuntados divididos en siete maineles sobre los que se alzan arcos de medio punto y conopiales y elaborada tracería calada con diversas combinaciones geométricas.

Sección del claustro dejando ver la sala capitular y la panda norte. Planoteca IPCE

Jardín del claustro de la catedral de Segovia (9)

La panda oeste abre al ámbito bajo la torre, sala del tesoro, y a la sala capitular, sobre la que se ubica la librería del Cabildo. La sala capitular, con un artesonado de fines del siglo XVI decorado en blanco y oro, hoy está acondicionada como sala del Museo Catedralicio y expone una destacada colección de ocho tapices flamencos del siglo XVII que relatan la Historia de la reina Cenobia de Palmira.

Sala capitular

El museo también cuenta con obras de Pedro Berruguete, Sánchez Coello, Van Orley… y el Archivo Catedralicio custodia el Sinodal de Aguilafuente, primer libro impreso en la Monarquía Hispánica.

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Convento de Santa Cruz, hoy sede de una universidad privada

Otras CATEDRALES:


Referencias fotográficas:

(2) RUIZ HERNANDO, J. A., “La Catedral de Segovia”. En VV.AA., Aquellas blancas catedrales. Catedrales de Castilla y León,  Valladolid, Consejo Autonómico de los Colegios Oficiales de Arquitectos de Castilla y León, 1996, pp. 73-80.

Fuentes:

ÁLVAREZ, M., CÁMARA, A. y ÁLVAREZ, Mª D., “Levantamiento de la Catedral de Segovia”. Informes de la Construcción, CSIC, Vol 41, nº 401, 1989, pp. 7-14.
AZOFRA, E., “La adecuación a la sensibilidad barroca en las catedrales de Castilla y León”. En LACARRA DUCAY, Mª C. (Coord.), El barroco en las catedrales españolas, 2010, pp. 101-152.
CILLANUEVA DE SANTOS, M. A., Análisis de los Libros de Fábrica de la Catedral de Segovia: 1524-1699, Tesis doctoral, UCM, 2008.
RUIZ HERNANDO, J. A., “La Catedral de Segovia”. En VV.AA., Aquellas blancas catedrales. Catedrales de Castilla y León,  Valladolid, Consejo Autonómico de los Colegios Oficiales de Arquitectos de Castilla y León, 1996, pp. 73-80.
RUIZ HERNANDO, J. A., “La catedral de Segovia en el Barroco”. En Las catedrales españolas del barroco a los historicismos, Murcia, Universidad de Murcia, 2003, pp. 213-246.
- “Capilla de la Concepción de la catedral de Segovia. Como lirio entre espinas”, Patrimonio, nº 48, sept.-dic., 2012, pp. 5-10.

Comentarios

enrique ha dicho que…
Sira, pareces empeñada en mostrarme mi arquitectura emocional...
Si Palencia fue cuna de mi padre y de mi linaje paterno-materno, Segovia es cuna de mi madre y de mi linaje materno y de ambos abuelos maternos. Fue además el escenario de mis veranos infantiles y juveniles, además de foco de mi visión emocional e intelectual de Castilla.
Si Palencia fue ajena hasta hace pocos años y mal conocida por mi, Segovia ha sido desde mi niñez y muchachez (Zubiri dixit) una especie de utopía necesaria. He pasado los veranos contemplando desde la casa de mi abuelo la torre de San esteban y de la Catedral, he pasado las tardes recorriendo las naves de la catedral a fondo, cuando no había que pagar por ello...
Tres son las peculiaridades de la catedral de Segovia, además de ser la última gótica en nuestro suelo; que se comenzara a construir por los pies, que la fachada principal no se abra a la plaza mayor de la ciudad y por último esa girola gótica, arcaismo construido en pleno siglo XVII, por empeño del cabildo.
Esto último tiene como consecuencia que desde la plaza mayor se pueda admirar el juego admirable de arbotantes, capiteles y alturas de la cúpula, nave mayor y capillas absidiales.
Cuentan las crónicas que la torre era la de más altura de las hispanas, superando los cien metros en la aguja de caoba traída de américa. Un rayo desmoronó la cúspide en una terrible tormenta en los seiscientos, disponiéndose en su reconstrucción tal cual la vemos ahora, con sus 88 metros de altura.
El recorrido que haces por las naves es admirable, mejor que en cualquiera de los libros que se han escrito al efecto.
Señalar por último que en la sala capitular se reúnen todos los primeros de año los caballeros y damas de la Junta de Nobles Linajes, corporación nobiliaria de la tierra y comunidad de Segovia fundada por Día Sanz de Quesada y Fernán García de la Torre, conquistadores de Madrid.
enrique ha dicho que…
Señalar también que la construcción de la catedral, al menos en su primera etapa que tan bien acotas, fue obra del pueblo de Segovia. A tal fin se reunían los vecinos en la ceremonia llamada "echar piedra", mediante la cual los gremios y obreros de la ciudad ayudaban en la construcción.
El traslado del claustro de Juan Guas de la vieja a la nueva catedral fue una obra de ingeniería absolutamente prodigiosa para la época.
Sira Gadea ha dicho que…
Nada, que me he propuesto tocarte el corazón, jajajaja... Segovia debe ser una magnífica ciudad para los recuerdos infantiles, plagada de historia y con lugares de cuento auténtico. Mucha suerte veo que tuviste. Muchas gracias por tus aportaciones, siempre interesantes. Creo que Salamanca, de la misma época y del mismo tracista, también se empezó por los pies, y alguna otra hay por ahí, una curiosa peculiaridad. En cuanto a lo de la torre, no sé si las famosas Vistas de Segovia de Wyngaerde de la década de 1560 da una idea de cómo sería. Por si acaso, aquí dejo una, que me encanta. Un abrazo.
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b5/VistaSegovia1562.jpg
Sira Gadea ha dicho que…
Lo del traslado del claustro a mí también me ha dejado asombrada; además, no tenía ni idea de semejante proeza.
Antonio Banus Pascual ha dicho que…
Me ha gustado Sira. Muchísima y buena información. Mañana volveré a leerlo.
Gracias por estos fantásticos trabajos
Antonio
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias, Antonio. Un abrazo cariñoso.
enrique ha dicho que…
Anuncias una entrada aparte sobre la capilla de la Concepción; la capilla la merece y nadie mejor que tú para ello, así que el motivo es doble.
Con esa capilla tengo una historia infantil que relataré cuando le dediques la entrada, en referencia a un inquietante cuadro que cuelga en sus muros...
Sira Gadea ha dicho que…
¡Qué intriga! me dejas en ascuas. A ver si la capilla está lista para el lunes que viene, que ya estoy deseando conocer tu historia.
enrique ha dicho que…
No es para tanto, es una historia mínima e infantil de un niño demasiado soñador e impresionable...
Calamidad ha dicho que…
Cinco años en caminos de ida y vuelta hacia mi residencia de estudiantes (al ladito de la puerta de la Claustra que retratas más arriba (¡qué nostalgia!), pero nunca le cogí el gusto a esa catedral, nunca "me ha entusiasmado". Saber algo más de su historia -lo del claustro por ejemplo- me hace cogerle algo de cariño. :-D ¡Gracias de nuevo, Sira!
Sira Gadea ha dicho que…
¡Yo tampoco sabía lo del claustro! una gran sorpresa y una auténtica proeza para la época. Un beso fuerte, Marisa.

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