El convento de San Francesco della Vigna, en Venecia

El Monasterio de San Francesco della Vigna se levantó en una zona deshabitada del sestiere de Castello, dentro de una vasta área de viñedos con un pequeño oratorio dedicado a San Marcos porque la tradición decía que allí había pernoctado el Evangelista durante su viaje a Aquilea, una propiedad que en 1253 Marzo Ziani, hijo del Doge Pietro, donó a los franciscanos para que construyeran un convento, el segundo de la orden en Venecia en poco más de veinte años, pues en 1231 el doge Jacopo Tiepolo ya les había cedido una casa y una pequeña iglesia en San Polo que terminó convirtiéndose en Santa Gloriosa dei Maria dei Frari, uno de los conventos franciscanos más importantes de Italia.

San Francesco della Vigna

Alrededor de la nueva fundación franciscana a este otro lado de la ciudad, y debido al trabajo en el Arsenal, desde fines del siglo XIII la población fue aumentando, decidiéndose la construcción de un nuevo templo, en estilo gótico y casi todo en madera, para acoger a la creciente feligresía, además de ampliar el convento para dar cabida a una comunidad de monjes cada vez más numerosa, una parte que todavía se conserva y que conforma uno de los ejemplos de arquitectura gótica del XIV más interesantes, aunque no suele ser visitable.

Se compone de tres claustros. Los dos primeros son consecutivos y adosados a la fachada norte de la iglesia, cuadrados con un solado que es una sucesión interrumpida de tumbas y arquerías de medio punto de ladrillo sobre columnas de piedra con sencillos capiteles.  Sobre las galerías se ubica un segundo piso organizado mediante una serie continua de pequeñas ventanas equidistantes, en relación con las celdas interiores.

Primer claustro, adosado al lado norte de la iglesia, con las lápidas sepulcrales cubriendo todo el piso de las pandas

Segundo claustro, adosado al este del primero (1)

A partir de su fundación, el monasterio fue convirtiéndose en un importante centro religioso e intelectual, con una prestigiosa biblioteca, y a comienzos del siglo XVI los frailes decidieron recoger fondos para levantar una nueva iglesia, que es la que hoy se conserva.

Durante la invasión francesa el convento pasó a ser cuartel de marina y durante la dominación austriaca lo fue de artillería, demoliéndose muchos de los espacios que resultaban inútiles para estos nuevos usos, cuando el tercero de los claustros, el más grande, perdió sus pandas este y norte, buscando abrir una vía de comunicación con la laguna.


En 1881 el complejo recuperó su labor conventual y a mediados del siglo XX fue sometido a una profunda labor de restauración, erigiéndose también otras construcciones anexas para uso de la Curia. Desde 1989 es sede del Istituto di Studi Ecumenici San Bernardino, fundado en Verona en 1981.

La erección de un nuevo templo en el siglo XVI formó parte de un ambicioso proyecto del doge Andrea Gritti de renovatio urbis a la manera tosco-romana en el que el comitente buscó promover esa zona del sestiere di Castello.

En 1532 se confiaron las trazas de la nueva iglesia a Jacopo Sansovino y comenzó la demolición del viejo templo gótico. Al tiempo, también se creaba un comité de sabios y patricios presidido por fray Francesco Zorzi, monje franciscano y pensador de formación platónica y con profundos conocimientos de la cábala hebraica, que en 1525 había publicado Harmonia mundi totius, donde formulaba una teoría inspirada en Pico della Mirandola en relación con la concepción armónica musical del universo, gobernado por leyes numéricas, para que el proyecto se basara en esas ideas.

Así, Sansovino fue obligado a modificar su proyecto siguiendo las rígidas directrices de Zordi. Según estos postulados, con el número 3 concebido como el comienzo de la perfección al contener tres veces al mismo, y el 27 como la más alta perfección al ser el resultado de multiplicar 3 veces 3,  la iglesia presenta planta rectangular de 27 pasos venecianos (43,20 m.) de largo por 9 de ancho, con transepto que no sobresale en planta, nave única, conformada como símbolo de Cristo, y capillas laterales.

El presbiterio mayor mide 9 pasos, 3 veces 3, como símbolo de la Trinidad, y se prolonga formando un amplio coro tras el altar, lugar de oración para los religiosos, que mide otros 9 pasos venecianos.

En conjunto, puede decirse que es la iglesia más renacentista de Venecia, con un aire toscano evidente, en el que los elementos estructurales, en piedra gris, destacan sobre los paramentos blancos, organizada mediante pilastras entre las que se abren los arcos de medio punto de las capillas, entablamento, cuerpo de ventanas y cubierta de bóveda de cañón ligeramente apuntada.

Aunque el proyecto inicial incluía una gran típica cúpula toscana octogonal en el crucero, Sansovino se vio obligado a eliminarla y prolongar la bóveda de la nave hasta el testero en el que se abre el ábside, con un arco de medio punto de iguales medidas que los que abren a los brazos del crucero, de nuevo el número 3.

Nave corrida hasta el presbiterio de San Francesco della Vigna

En cuanto a las capillas laterales, hacen un total de doce contando las dos laterales de los brazos del crucero, en relación con los Apóstoles, pues si la Iglesia está fundada en Cristo, simbolizado en la nave, crece y se desarrolla a partir del trabajo de sus discípulos. Todas las que abren a la nave central fueron diseñadas con la misma estructura, de planta cuadrada, con elementos sustentantes en piedra gris y paramentos en blanco, igual que el resto de la iglesia, y con cubierta de bóveda de cañón, aunque con posterioridad algunas fueron modificadas.

Todas ellas están elevadas sobre una grada de tres pisos y cerradas por una balaustrada que recorre toda la iglesia, incluso el transepto, dejando la nave a un nivel más bajo.

Nave desde la cabecera, con las capillas laterales elevadas sobre grada de tres escalones, abiertas mediante arco de medio punto y con balaustrada

La primera de la Epístola es la cappella Bragadin, dedicada a Santa Catalina. Fue adquirida en 1537 por Girolamo Bragadin, procurador de San Marco, para su sepultura y la de su esposa, Caterina, de ahí la advocación. El altar está presidido por Santa Catalina de Alejandría con los santos Jerónimo, Juan Bautista y Santiago apóstol, obra de G. Porta Salviati, con una Última Cena de Santacroce y una Resurrección de G. da Asola en las paredes laterales, ambas procedentes de la demolida iglesia de Santa Ternita.

Planta de la iglesia. Las indicaciones son mías (2)

A continuación está la cappella Badoer-Surian, adquirida en 1535 por Piero Badoer, procurador de San Marco, y dedicada al Santo Crucifijo, que estuvo colocado aquí desde 1583 procedente del claustro porque se le concedían propiedades milagrosas. Después pasó a la advocación de la Inmaculada y, finalmente, en el siglo XIX, a la de la Beata Virgen del Cielo. El altar barroco contiene una estatua de madera polícroma de la Beata Virgen María de autor desconocido y en las paredes cuelgan obras procedentes de la suprimida Scuola di San Pasquale Baylon.

La siguiente es la cappella Contarini, dedicada a San Francisco de Asís y adquirida por Giovanni Contarini en 1536. Destaca por presentar una decoración muy distinta a las del resto, modificada respecto a los diseños de Sansovino, pudiéndose ver con más detenimiento en una entrada aparte: Las cappelle Contarini,  Basso-Sagredo y Grimani

Cappella Contarini

La cappella Malipiero-Badoer es la cuarta de la Epístola, dedicada a la Resurrección.  Fue adquirida por Sebastiano Malipiero en 1536 como capilla funeraria, aunque falleció antes de que quedara terminada y sus herederos no se hicieron cargo de las obras, comprada un siglo después por la familia Badoer. El altar cuenta con una Resurrección, obra temprana de Paolo Veronés, fechada hacia 1562.

Resurrección de Paolo Veronés en la cappella Malipiero-Badoer

La cappella Barbaro es la más cercana al transepto en este lado de la Epístola. Esta noble familia veneciana ya poseía una capilla en la vieja iglesia, donada a la Scuola de Devozion del SS. Nome de Gesú. En ésta la ponen bajo la advocación de San Juan Bautista, de ahí que en el altar destaque un  Bautismo de Cristo con los santos Francisco y Bernardino de Siena, obra del Semolei.

La cappella Morosini se ubica en el transepto de la Epístola y está dedicada a la Virgen del Parto. Fue financiada por Marc’Antonio Morosini, fallecido en 1509, enterrado en el claustro con hábito franciscano según sus deseos testamentarios y transferido a la capilla cuando culminaron las obras, en 1536. En ella destaca el altar con una Virgen con el Niño entronizados de Antonio da Negroponte de mediados del siglo XV.

Virgen con el Niño entronizados de Antonio da Negroponte de mediados del siglo XV (3)

En el propio transepto de la Epístola se ubica el monumento funerario a Domenico Trevisan, obra de Sansovino, con un bajorrelieve dorado con el león de San Marcos. A ambos lados hay sendas pinturas de los Santos Nicolás y Lorenzo del taller de Tintoretto procedentes de la suprimida Scuola di San Francesco.

Transepto de la Epístola desde el del Evangelio

A la derecha del presbiterio está la cappella Giustinian “dei vescovi”, dedicada a San Pedro de Alcántara. Está decorada con estucos setecentistas y un medallón central con la Gloria de San Pedro de Alcántara de Fontebasso, las Virtudes Teologales de Marieschi y San Pedro y la reina de España también de Fontebasso. El altar es de mármol polícromo y aloja una pintura con la Virgen y el Niño recibiendo a San Francisco de Asis, obra de Peranda.

Y llegamos al presbiterio, conformado como panteón familiar del doge Andrea Gritti, que patrocinó su obra. Unos atribuyen los monumentos funerarios de la familia al diseño de Sansovino y otros dicen que fueron obra de Palladio.

Presbiterio de San Francesco della Vigna

Monumento funerario de Triadano Gritti, en la pared derecha del presbiterio, “gemelo” del que está enfrente

En 1543 Sansovino también se encargó del diseño del altar, que no permaneció ni treinta años, sustituido por el actual, obra de Baldassarre Longhena, con forma de arco de triunfo con ocho columnas corintias pareadas que soportan un frontón con tallas policromadas del Padre Eterno en el centro flanqueado por una Anunciación, atribuidas a G. Campaña.

Altar mayor

El coro ocupa el ámbito de la antigua iglesia gótica y en su pavimento se aloja el osario de la familia Lippomano. Además de la sillería, sus laterales están decorados con varias pinturas.

En el testero de enfrente destaca un órgano del siglo XVIII del franciscano fray Pietro Nacchini, uno de los constructores más famosos de su época, todavía en uso y con un característico e inconfundible sonido que él infundía a todos sus instrumentos, además de crear un nuevo tipo, con caja grande y una única fila de tubos formando una pirámide con alas laterales.

Coro

A la derecha hay una Virgen con el Niño y San Francisco atribuida a Palma el Joven, una Cena en casa del fariseo de Andrea Michiel el Vicentino, una Santísima Trinidad de Fedeli Francesco el Maggiotto, un San Pedro de Alcántara atravesando milagrosamente el fuego de Umile da Faligno y una Virgen suplicando a Cristo que libere a Venecia de la peste de Domenico Tintoretto.

Cena en casa del fariseo de Andrea Michiel el Vicentino y Santísima Trinidad de Fedeli Francesco el Maggiotto

En la pared de la izquierda se encuentra la Virgen con Niño escuchando las oraciones de los santos Francisco y Domingo para liberar a Venecia de la peste de Domenico Tintorreto, Cristo bendiciendo a Venecia con la Virgen y los Santos de Palma el Joven, una Inmaculada de Gregorio Lazzarini, San Pedro de Alcántara hablando con Santa Teresa de Jesús de Umile da Foligno y San Francisco intercediendo por una enferma de Pietro Mera.

La Virgen con Niño escuchando las oraciones de los santos Francisco y Domingo para liberar a Venecia de la peste de Domenico Tintorreto, Cristo bendiciendo a Venecia con la Virgen y los Santos de Palma el Joven, una Inmaculada de Gregorio Lazzarini

El coro tiene acceso directo a las dependencias conventuales a través de un largo pasillo que comunica con la cappella Santa y que conduce hasta el primer claustro. Todo el pavimento de esta zona, lo mismo que otros muchos espacios, está enlosado con tumbas, una práctica habitual en casi todas las iglesias venecianas, que no contaron con un cementerio como tal hasta la creación, a comienzos del siglo XIX, del de la isla de San Cristobal, entre Venecia y Murano, después ampliado con la unión a la vecina de San Miguel, creando uno de los cementerios más pintorescos de Europa: el Cimitero de San Michele in Isola.

Pasillo de comunicación desde el coro completamente enlosado de lápidas sepulcrales y con acceso a la cappella santa y al primer claustro, al fondo

Planta de la iglesia en la que quedan señaladas todas las losas sepulcrales y osarios que aloja (4)

La capella santa ocupa el espacio de la antigua sacristía de la iglesia gótica. Fue financiada por Federico Curielli en 1579 y convertida en santa por indulgencia papal, con los mismos privilegios que las basílicas romanas.  Es un ámbito rectangular y lo que más destaca es el cuadro de la Virgen con Niño flanqueada por los santos Juan Bautista y Francisco y Sebastián y Jerónimo, de Giovanni Bellini, terminada en 1507. Se cree que formaba parte de un altar votivo encargado en 1505 por Giacomo Dolfin con motivo de una epidemia en Venecia y que fue destruido en la edificación de la nueva iglesia, cuando la pintura pasó a la biblioteca del convento hasta que fue colocada aquí, sustituyéndose también el nombre de Dolfin por el de Curielli.

Cappella santa

Virgen con Niño flanqueada por los santos Juan Bautista y Francisco y Sebastián y Jerónimo de Giovanni Bellini

Entrando de nuevo a la iglesia por el transepto del Evangelio, la capilla absidial izquierda, abierta a ese ámbito, es la cappella Giustinian-Badoer, financiada por Girolamo Badoer en 1509 y dedicada a San Jerónimo, su santo patrón. La labor escultórica en mármol que cubre el espacio creado por Jacopo Sansovino, que también se ocupa del altar dórico, se atribuye al taller de los Lombardo.

En la pared derecha se ubican los evangelistas Lucas y Mateo y los profetas Isaías, David, Malaquías, Habacuc, Jeremías y Oseas, y en la de la izquierda encontramos a los profetas Baruc, Juan Bautista, Ezequiel, Sofonías, Miguel y Zacarías junto a los otros dos evangelistas, Juan y Marcos. Además, también encontramos relieves en el friso superior que recorre ambas paredes, con el Ciclo cristológico. En el suelo, de nuevo una lápida sepulcral que alberga un osario.

Cappella Giustinian-Badoer

El frontal del altar refleja el Juicio Universal y el panel entre las columnas muestra a San Jerónimo en el centro flanqueado por los santos Miguel y Juan Bautista a la izquierda y otra pareja de santos a la derecha, coronado por una Virgen con Niño con un ángel a cada lado.

Detalle del altar de la cappella Giustinian-Badoer

El transepto del Evangelio presenta una portada atribuida recientemente atribuida a G. de’ Grigi , pues antes se creía de Sansovino, y que se conforma como monumento funerario al doge Marcantonio Trevisan. Ya se ha dicho que da paso al pasillo que comunica con uno de los claustros y con la cappella santa y que también bordea el ábside y comunica con el coro.

En el brazo del transepto del Evangelio se ubica la cappella Priuli, dedicada a San Pascual Bailón, sin muchas noticias sobre quién la patrocinó.

Si continuamos por las capillas del Evangelio, la más cercana al transepto es la capella della Salute o Giustinian, adquirida por Lorenzo Giustiniani en 1526 y que destaca por la Sagrada Familia con los Santos Catalina, Juan Bautista y Antonio Abad, que se piensa que fue la primera obra de Veronés en Venecia, fechada en 1551, antes de recibir el encargo para la decoración de San Sebastiano.

Cappella della Salute o Giustinian desde el lado de la Epístola

Sagrada Familia con los Santos Catalina, Juan Bautista y Antonio Abad de Paolo Veronés, fechada en 1551

La siguiente es la cappella Dandolo, dedicada a San Bernardo. Aunque fue adquirida por Vicenzo Grimani, procurador de San Marco, en 1538, éste se la revendió a Elisabetta Dandolo, que la adquirió como capilla funeraria de Antonio y Bernardo Dandolo. Está decorada con pinturas al fresco y presidida por un altar con la Virgen con el Niño y los santos Antonio Abad y Bernardo del Salviati.

A continuación, siempre dirigiéndonos a los pies de la iglesia, está la cappella Basso-Sagredo, financiada por los hermanos Alberto y Giovanni Basso a mediados del siglo XVI y dedicada a san Gerardo Sagredo, aunque en 1663 fue profundamente modificada para convertirla en una de las más suntuosas de la iglesia, de ahí que esté incluida en una entrada aparte: Cappelle Contarini, Basso-Sagredo y Grimani.

Cappella Basso-Sagredo

La siguiente es la cappella Montefeltro o Sant’Antonio Abate, que se financió con la donación realizada por Nicola da Urbino, conde de Montefeltro, en 1397, con disposiciones testamentarias en las que establecía que se erigiera una capilla en honor a San Antonio en San Marco, aunque hubo que esperar más de 150 años y no se respetó su voluntad en cuanto a la ubicación de la misma. En ella destaca un altar diseñado por Francesco Smeraldi organizado mediante columnas compuestas y nichos en los que aparece San Antonio Abad flanqueado por los santos Sebastián y Roque, realizados entre 1576 y 1564 por Alessandro Vittoria.

Altar de la cappella Montefeltro

La cappella Grimani o de los Reyes Magos es la última del Evangelio. Fue subvencionada en 1537 por Vettor Grimani, procurador de San Marcos, como su capilla funeraria y la de su hermano Marino, pero a la muerte de ambos, el único hermano vivo, Giovanni Grimani, patriarca de Aquilea y quien patrocinó la fachada de Palladio, se apoderó de ella y la convirtió en su propio panteón, encargándole su decoración al fresco a Giambattista Franco el Semolei, aunque Federico Zuccaro se encargó de concluirla. También cuenta con entrada aparte: Cappelle Contarini, Basso-Sagredo y Grimani.

Altar de la cappella Grimani, con una Epifanía de Federico Zuccaro

En cuanto a la fachada occidental, treinta años después del inicio de las obras, la iglesia todavía no contaba con una, quizá porque la diseñada por Sansovino no terminara de convencer, de ahí que en 1562 se le encargaran nuevas trazas a Andrea Palladio, seguramente gracias a la intervención de Daniele Barbaro ante el patriarca de Aquilea Giovanni Grimani, comitente de la obra.

El resultado será, a pesar de que el diseño para la de San Pietro di Castello date de 1558, la primera fachada construida del arquitecto en Venecia, pues esas obras quedaron paralizadas a la muerte del comitente y no se reanudaron hasta después de la muerte de Palladio, con San Francesco convertida en obra de gran trascendencia para el artista y para la ciudad, que hizo posible que después recibiera el encargo de la remodelación completa de San Giorgio Maggiore, uno de los grandes hitos venecianos. Para poder verla con más detalle y conocer su intrincado significado es mejor pasearse su propia entrada en este blog: Fachada de Andrea Palladio.

Fachada occidental de San Francesco della Vigna, diseñada por Palladio

En la fachada sur se adivinan los contrafuertes, entre los que se desarrollan las capillas internas, cada una de ellas iluminada por dos alargadas ventanas de medio punto laterales y un óculo central. La portada del transepto de la Epístola se organiza mediante columnas jónicas y el escudo de armas de Domenico Travisan, pues esa zona se conforma como su monumento fúnebre, y el anagrama de Cristo y una Anunciación.

Fachada sur de San Francesco della Vigna

Y no podemos olvidarnos del campanario, al lado del ábside, el más esbelto de Venecia y que tenía el privilegio, junto con el de San Marcos y San Jeremías, de dar la señal de reunión de Consejo.

Campanario de San Francesco della Vigna

El actual es fruto de una reconstrucción entre 1571 y 1581 sobre el anterior gótico, parcialmente reconstruido de nuevo a mediados del siglo XVIII. Destaca por delgadez y altura y su remate cónico.

Y si queréis ver con más detenimiento las capillas más espectaculares, las Cappelle Contarini, Basso-Sagredo y Grimani, o comprender el mensaje que esconde la Fachada de Andrea Palladio, sólo tenéis que daros sendos paseos por sus entradas correspondientes.

Otros artículos de VENECIA en Viajar con el Arte:

Cappelle Contarini, Basso-Sagredo y Grimani en San Francesco della Vigna
Fachada de Andrea Palladio en San Francesco della Vigna
Monumentos fúnebres del lado de la Epístola y del lado del Evangelio de la Basilica dei Santi Giovanni e Paolo 
Sacristía y cappella del Rosario de la Basilica dei Santi Giovanni e Paolo


Otros MONASTERIOS:

San Esteban convento e iglesia, de Salamanca
San Martiño Pinario en Santiago de Compostela
Santa María del Paular en Rascafría (Madrid)
Santo Tomás de Ávila
San Antonio el Real de Segovia
San Miniato al Monte de Florencia
Convento da Madre de Deus, hoy Museu Nacional do Azulejo en Lisboa

Notas:


Fuentes:

Comentarios

nacho san marcos ha dicho que…
Gracias por tu trabajo Sira. Me imagino que, al igual que otros amig@s, estoy descubriendo una Venecia oculta, con pequeños tesoros como esta Iglesia. Sus capillas son todas fantásticas, tanto en su arquitectura como en sus programas pictóricos. Me parecen mejores que el espacio principal. Es muy interesante el edículo del altar mayor, en arco de triunfo, de Baldasarre Longhena. Me parece curiosa la fachada sur, por su jerarquís de huecos. La fachada principal de Palladio, pese a ser un pórtico de templo clásico me gusta más dibujada por Antonio Visentini, que construida, cosa que suele pasar a veces en arquitectura. El primer claustro me parece bellísimo, íntimo, recogido y muy logrado en sus proporciones, jardinería, modulación y color...
Sira Gadea ha dicho que…
De nuevo tus geniales comentarios, Nacho. Los echaba de menos en este medio, no así en Face. Las capillas son muy bonitas. Además, modificadas con el tiempo, han adquirido una variedad muy sugerente. En unos días publico una entrada dedicada especialmente a tres de ellas, las que me parecieron más espectaculares. Y también está en marcha otra para la fachada de Palladio, con un un interesante mensaje. No conozco el dibujo de Visentini; ahora mismo me pongo a su "caza". Un abrazo fuerte.
Sira Gadea ha dicho que…
¡Anda! Pues sí conocía el dibujo de Visentini, lo que pasa es que no sabía que era de él. Lo tengo incluido en la entrada pero ahora le voy a poner nombre y apellidos. Siempre aprendiendo contigo, Nacho.
nacho san marcos ha dicho que…
Ya sabía yo que tenías que conocerlo, jajaja...Gracias a ti Sira
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